Domingo, 26 de octubre de 2014

miércoles, 29 de octubre de 2014

Frases para pensar y reaccionar (publicadas en “El País”). 

1) Soledad Gallego-Díaz y Josep Ramoneda 

Escribe Soledad Gallego-Díaz: Orwell decía que todo lo que se tiene delante exige una lucha continua… Exige una lucha continua ver que lo que se tiene delante hoy en España es un modelo económico y moral horrible”. 

“El crecimiento de las desigualdades (de riqueza y de derechos) alcanza niveles insostenibles”, añade Ramoneda. 

“No hay alternativa”, manifestó Margaret Thatcher cuando empezó a desmantelar los controles financieros. “Algo va mal”, escribía años después el añorado Tony Judt. “Algo va muy mal y hay que empezar a hablar. Es urgente una vuelta a la conversación pública imbuida de ética”, nos emplazó Judt. ¿Es correcto lo que está ocurriendo? ¿Es justo? ¿Es legítimo? ¿Es ecuánime?” Las respuestas no son fáciles pero hay que volver a plantearse estas preguntas”. 

El debate con el pueblo no puede eludirse por más tiempo. Se corre el riesgo de pasar de la deseable evolución a la revolución. Ténganlo en cuenta. 

2) Joseph E. Stiglitz

“Independientemente de cuán rápido crece el PIB, un sistema económico que no puede brindar ganancias a la mayoría de sus ciudadanos y en el cual una proporción creciente de la población se enfrenta a una inseguridad cada vez mayor es, fundamentalmente, un sistema económico fracasado. Y algunas políticas, como las de la austeridad, que aumentan la inseguridad y conducen a ingresos y nivel de vida menores a grandes segmentos de la población son, fundamentalmente, políticas erróneas”. 

Desde hace mucho tiempo, voces sensatas se han levantado contra el “austericidio” y han llamado la atención sobre el riesgo de traspasar las líneas rojas de la paciencia popular. Siempre es preferible la palabra al grito. 

Hubieran debido decir “no” a las obcecadas pautas plutocráticas en 2010. Y luego, en 2011… Y en 2012… Seguimos disimulando (y, entre otras lindezas, aumentando el PIB con la prostitución y el narcotráfico y consumo de drogas…). 

Cambien ahora de rumbo… Mañana puede ser tarde. 

3) Paul Krugman. 

“La verdad es que una gran parte de lo que sucede en la política estadounidense es, en el fondo, una lucha entre la democracia y la plutocracia”. 

En la década de los ochenta del pasado siglo, el neoliberalismo globalizador sustituyó a los “principios democráticos” –justicia, libertad, igualdad, solidaridad, por los que millones de personas habían luchado y hasta dado su vida- por las leyes mercantiles. Y a las Naciones Unidas por grupos oligárquicos de 6, 7, 8… 20 países. El Partido Republicano de los Estados Unidos, con la señora Thatcher como acólito, alentó con especial denuedo sus ambiciones hegemónicas, coincidiendo con el fin de la “guerra fría y desmoronamiento del imperio soviético. 

La debacle ética, política, social, económica… está a la vista. La desfachatez de los “mercados” ha llegado, me gusta repetirlo, a nombrar gobiernos sin urnas en Italia y Grecia, cuna de la democracia. Y la “seguridad humana” alcanza solamente un 20% de la humanidad (el 80% vive, en un gradiente progresivo de precariedades, que llega hasta la pobreza extrema y a morir de hambre miles de personas al día, al tiempo que se invierten 3.000 millones de dólares en armas y gastos militares)… Y una economía de especulación y deslocalización productiva… y un deterioro del medio ambiente totalmente inadmisible, con olvido de ineludibles responsabilidades intergeneracionales… 

La plutocracia -¿cómo se han atrevido a pretender que 7, 8,… 20 países gobernaran a 193?- ha fracasado estrepitosamente. La solución es la democracia. Tengan muy en cuenta la advertencia de Krugman. 

La solución es más y mejor democracia. Los interesados pueden acceder al proyecto de “Declaración Universal de la Democracia”–social, económica, cultural, internacional- en http://www.fund-culturadepaz.org/democracia_esp.php.

Enfermedades “emergentes”

lunes, 27 de octubre de 2014

La comunidad científica tiene que presionar ahora para que, tanto como prioridad pública como responsabilidad social privada, la salud sea considerada compromiso supremo a escala mundial. No pensando sólo en enfermedades que afligen a las sociedades del “bienestar” si no a las que padecen todos los seres humanos “iguales en dignidad”, sin exclusión alguna.

El hecho de que el Ébola se haya atrevido a adentrarse en los confines de los “intocables” países más avanzados debe ser una referencia vergonzante para que sean conscientes de esta gran injusticia en el trato humano, de esta discriminación hacia seres humanos explotados cuyas necesidades más perentorias no se atienden... y que, ahora, una vez traspasados por el Ébola los “límites convencionales” con un desmesurado alboroto, los medios de comunicación conseguirán que -si son buenos periodistas e insisten en estas cuestiones cuando amaine la marejada, la sorpresa, el miedo compulsivo- tanto los problemas de las enfermedades emergentes como las condiciones de vida de la mayoría de la humanidad sean tenidos en cuenta… por la cuenta que les tiene.

Aprendamos todos a mirar a todos. Sólo así entraremos en la nueva era de la forma que se merecen las generaciones que llegan a un paso de la nuestra. No podemos consentir que tantos seres humanos carezcan de los “medicamentos” esenciales, la alimentación y el agua potable; no podemos consentir que padezcan enfermedades (sida, por ejemplo) que en el “barrio próspero” de la aldea global ya hemos erradicado o paliado; no puede ser que carezcan de servicios sanitarios y de atención médica que no sólo evitarían tanto sufrimiento en esos países sino que permitirían llamar la atención, a través de las instituciones multilaterales adecuadas, a los científicos y a todas las personas que, en general, cumplen de forma ejemplar las distintas funciones relacionadas con la salud, hacia aquellas disfunciones y tratamientos que, por su infrecuencia o por no afectar a los más acaudalados, no son objetivos de la I+D+i…

Hace muchos años inicié en España la prevención de las patologías del neonato que cursan con gran deterioro mental. Luego, en la Fundación Ramón Areces, consideramos una prioridad las enfermedades “raras”, consientes de que las estadísticas epidemiológicas no deben nunca limitar la atención clínica y científica, ya que para quien padece una afección determinada, sobre todo si es potencialmente irreversible, representa el 100% y, por tanto deben dedicarse a las mismas todos los esfuerzos posibles tanto curativos como preventivos.

Ahora, “enfermedades emergentes”, para contribuir a la “toma de conciencia” de la importancia que tienen, buscando los recursos necesarios -bastaría con un pequeño porcentaje de los inmensos caudales que se dedican a la seguridad del 20% de la humanidad- y acercando, de paso, como es nuestro deber, a todos nuestros prójimos, próximos o distantes.

China: semillas de cambio

jueves, 23 de octubre de 2014

He empezado por Hong-Kong. Miles de manifestantes han levantado la voz, pacíficamente pero con firmeza, en favor del pluralismo y de la democracia. 

Ciudadanos, en su mayoría jóvenes, representan a millones, -¡a más de mil millones, en este caso!– de mujeres y hombres durante tantos años sometidos, obedientes, silenciosos, que quieren mostrar a las autoridades del “gran dragón” y al mundo en su conjunto su disconformidad, sus ansias de emancipación. 

El poder en China es tal y con frecuencia los abusos tan irreductibles que sólo un inmenso clamor popular no silenciable ni sustraíble a la atención pública sería capaz de proclamar a los cuatro vientos sus intolerables prácticas, su desprecio de los Derechos Humanos y las abyectas condiciones laborables… 

Los pusilánimes líderes occidentales, cegados por la codicia, aceptan todo con tal de conseguir contratos y fondos del gran país comunista/capitalista. Ni siquiera hacen referencia a los Derechos Humanos, a las crecientes protestas ciudadanas contra la corrupción, los modales dictatoriales… La justicia universal puede constituir un obstáculo para el éxito en las relaciones comerciales, ¡fuera la justicia universal! Si la mención del incumplimiento reiterado de los Derechos Humanos fundamentales puede reducir la generosidad de los mandamases chinos, ¡fuera las referencias a los Derechos Humanos…! 

Por eso es tan esperanzador el poder ciudadano. Estos jóvenes que plantan semillas de rebelión, con protestas presenciales y digitales, que hacen propuestas para el cambio, que expresan audazmente su descontento. 

Semillas de democracia, semillas de esta nueva era a la que se oponen los omnímodos mercados que, obcecados por los beneficios, no han tenido en cuenta que el 80% de la humanidad está desatendida, en un gradiente progresivo de precariedades; tampoco tuvieron en cuenta los “efectos colaterales” de favorecer la deslocalización productiva que derivó en grandes fracturas sociales y en el auge y predominio de las dictaduras; ni vieron el deterioro ambiental que producían; ni la extrema pobreza y el hambre, las emigraciones forzosas, los tratos más abominables… Inmersos en dinero, sólo se vieron a sí mismos. 

Ahora, poder ciudadano. Ahora el tiempo del silencio ha concluido. Ahora, semillas y surcos cavados con esfuerzos en el nuevo amanecer. ¡Que sean millones los chinos que siembran semillas para un nuevo comienzo en el inmenso ciberespacio!