Ante procesos potencialmente irreversibles no caben aplazamientos: cartas al Presidente Obama y a las ONG.

martes, 1 de septiembre de 2015

Ante procesos potencialmente irreversibles no caben aplazamientos: en cuestiones de medio ambiente y de dignidad humana pueden alcanzarse puntos de no retorno. Sería una irresponsabilidad histórica permitir que la habitabilidad de la Tierra se deteriorara. Y no remediar el drama humano de los refugiados e inmigrantes. Y no detener la locura del llamado Estado Islámico. Y de la guerra en Siria. Y del hambre, que cada día causa –no me canso de repetirlo- la muerte de miles de personas al tiempo que se invierten en armamento y gastos militares 3000 millones de dólares. Bastaría con reducir razonablemente este “derroche” bélico para poder hacer frente a estas necesidades acuciantes de la humanidad y, particularmente, a las potencialmente irreversibles. 

Hay que actuar con rapidez, aplicando todos los conocimientos disponibles para detener y reconducir presentes tendencias. 

Por estas razones, hago públicas las cartas que al respecto he escrito recientemente al Presidente Obama y las ONG de las Naciones Unidas. 

Estamos elaborando una Declaración conjunta reclamando con urgencia la convocatoria de una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que se adoptarían las medidas a escala global apropiadas –porque la amenaza es global- y se decidiría una “hoja de ruta” para la refundación del Sistema (multilateralismo democrático).


La Europa insolidaria...

viernes, 28 de agosto de 2015

Una vez más, enorme capacidad prospectiva de Forges (El País, 22 de julio de 2015)


Solidaridad europea: lo que va de ayer a hoy

miércoles, 26 de agosto de 2015

El Presidente Von Weizsäcker dijo en 1992: "es esencial lograr una vecindad cooperativa de tal modo que las fronteras se conviertan en puentes". 

Y se co-operaba, se ayudaba al desarrollo endógeno. Era proverbial la generosidad de los países nórdicos en la ayuda a los más necesitados. 

Adviertan la diferencia con la Europa actual. Ahora se refuerzan las fronteras, se limita la entrada y se ha disminuido radicalmente la ayuda a la cooperación internacional. 

La Unión Europea, de cuyos países salieron un día millones de emigrantes es ahora un lamentable ejemplo de insolidaridad. 

Parece ser que Alemania está cambiando en los últimos días de actitud, al menos con los refugiados. La ayuda debe extenderse a todos, sobre todo teniendo en cuenta los inmensos beneficios de "los mercados". 

Clamor popular para que, empezando por España, tendamos la mano y seamos consecuentes con nuestro pasado. Bastaría con que una parte de lo que España ha pagado en los últimos años por "deudas contraídas en la adquisición de armamento" (casi 5.000 millones de euros) fuera dedicado a la ayuda a los más necesitados. 

Entonces sí que en Europa y en España en lugar de vallas y espinos construiríamos puentes.