Ucrania: soluciones urgentes

jueves, 17 de abril de 2014

Cuando todo se va sabiendo sobre el golpe de Estado, y el Gobierno "instalado" en Kiev, aparece que la mejor fórmula para restablecer la convivencia es un Estado federal y la convocatoria de elecciones. 

La UE deberá revisar rápidamente, después de tantos fracasos, su política exterior. Ahora, una vez más, la solución está en las Naciones Unidas a las que se debería encomendar garantizar un proceso electoral fiable.

Creo que vale la pena reproducir el artículo del Blog que publiqué el día 10 de marzo pasado: 

Había -guste o no reconocerlo a los neoliberales del G7, G8, G20- un presidente elegido democráticamente. Este Presidente -¡cómo sucede a menudo!- no se comportó muy democráticamente. 

Y se inició una insurrección popular. Hasta aquí, todo correcto. 

Lo que sucede es que, de pronto, aparecieron insurgentes armados hasta los dientes, actuando con una violencia extrema y una estrategia de confrontación muy sospechosa. Por la fuerza bruta se recuperó el poder perdido en las urnas. 

La Unión Europea, que hubiera debido reaccionar de inmediato, acabó de espectador (complacido, porque hay demasiados intereses, especialmente relacionados con los numerosos gaseoductos) y bendijo al nuevo Gobierno sin tener en cuenta los "procedimientos" empleados. Todo vale, porque los combustibles que reciben valen mucho... 

La minoría rusa de esta parte de Ucrania no cuenta, como cuenta poco la no rusa de Crimea. Con la Crimea otomana, rusa y luego "cedida" por Kruschev a Ucrania, Putin ha advertido que no se juega... y ahora mismo existe una amenaza real de confrontación bélica. 

Hay que volver a las urnas. Hay que realizar, bajo la supervisión de las Naciones Unidas -¿ven como, al fin y al cabo, los "grupos plutocráticos" no sirven para arreglar las cosas sino exclusivamente para liarlas?- unas elecciones bien preparadas en toda Ucrania, cuya resultado podría ser una federación o confederación, que garantizara democráticamente un auto-gobierno que respondiera a la diversidad cultural y política de los ucranianos en su conjunto. 

Se habría solucionado la unidad en la diversidad y se daría una espléndida lección a quienes siempre han subordinado a los mercados dimensiones tan esenciales desde un punto de vista histórico, étnico, cultural... 

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Sí, es de este modo y no como amenaza la OTAN como podría superarse pacíficamente tan crítica situación.

Refundar las Naciones Unidas para resolver la gravísima crisis de derecho internacional a escala planetaria

viernes, 11 de abril de 2014

“El Consejo de Seguridad debe ayudar a encontrar una solución negociada para Ucrania”, escribe Jeffrey Sachs en un artículo publicado en “Negocios”, de “El País” el pasado domingo 6 de abril. 

Refiere a continuación la necesidad apremiante de contrarrestar las recientes acciones de Rusia en Crimea. “Pero más allá de los temores que suscita la crisis de Ucrania –añade- no hay que olvidar el desprecio generalizado del derecho internacional en años recientes. Sin pretender restar importancia a las últimas acciones de Rusia, hay que señalar que se producen en un contexto de violaciones reiteradas del derecho internacional por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN”. Ejemplos: bombardeo de Serbia en 1999, sin un acuerdo previo del Consejo de seguridad; independencia de Kosovo; invasión de Irak sin esperar el veredicto de los inspectores de Naciones Unidas sobre la existencia de “armas de destrucción masiva”; las acciones llevadas a cabo por la OTAN en Libia en 2011 para derrocar al Presidente Gadafi… Y la imposibilidad de evitar la sangrienta confrontación en Siria, con ayudas de unos países al Presidente Al-Asad y de otros (como Arabia Saudita y Turquía) a los insurgentes. 

Y la complicidad de la Unión Europea en un golpe de Estado realizado en Ucrania por una “sociedad civil” que contaba entre sus manifestantes con personas armadas hasta los dientes. 

La solución –insisto en ello porque el mundo no puede seguir gobernado por los grupos plutocráticos impuestos por el neoliberalismo- está en una rápida refundación del Sistema de las Naciones Unidas, con una Asamblea General compuesta al 50% por Estados y otro 50% por instituciones y representantes de “Nosotros, los pueblos…”. Y, además del presente Consejo de Seguridad, otros dos Consejos: uno Socioeconómico y otro Medioambiental… 

Nunca hubiera debido aceptarse sustituir los “principios democráticos” –tan bien establecidos en la Constitución de la UNESCO- por las leyes del mercado y el Sistema de las Naciones Unidas por grupos oligárquicos. 

A la vista de la muy peligrosa encrucijada actual, las grandes potencias deberían hacer prueba de madurez… y los ciudadanos del mundo, ya nunca más súbditos atemorizados, deberían hacer patente un gran clamor mundial, con millones de voces “digitales”. El ciberespacio puede estar a la altura de los requerimientos de la expresión ciudadana a escala mundial. 

El tiempo de la sumisión y del silencio ha concluido.

Israel y Palestina

La paz entre Israel y Palestina debe dejar de ser, de forma apremiante, una opción discrecionalmente aceptada por Israel. ¡Ya está bien! Una y otra vez las esperanzas puestas en la reactivación del proceso de paz se han visto frustradas. Y los palestinos confinados de manera humillante viendo cómo otra oportunidad se desvanece. 

En un excelente artículo, que Lluis Bassets titula “El final de la calle” (“El País”, 3 de abril de 2014) se considera que las presentes negociaciones terminarán sin éxito –como tantas precedentes- y sin alternativas. La “calle” actual no deja entrever en estos momentos nuevas vías de solución. 

El “cuarteto” y Blair (¿cómo se asignó a uno de “los tres de las Azores” un papel de mediador?), los países ex protagonistas del Próximo Oriente, una Unión Europea preocupada únicamente por las primas de riesgo … abocan al fracaso cualquier otra nueva iniciativa. 

Siguen los asentamientos…, sigue siendo imposible que las Naciones Unidas, que confirieron en 1947 a Israel la condición de “Estado” puedan hacer lo mismo, en base de una convivencia pacífica, con Palestina. 

Tuve ocasión de seguir muy de cerca el desarrollo de los Acuerdos de Oslo, con Yasser Arafat, Isaac Rabin y Simon Peres. Cuando Isaac Rabin ofreció soluciones que culminaban satisfactoriamente el proceso, una bala segó su vida (1995). Como otra bala había eliminado al Rais egipcio Anwar El-Sadat años antes… 

Para que ahora Netanyahu no pudiera seguir ahondando el “naufragio quizá definitivo de las conversaciones de paz”, en palabras de Bassets, un clamor popular, las voces de millones de ciudadanos del mundo deberían propagarse imparables por el ciberespacio. 

Poder ciudadano. No es posible seguir siendo espectadores impasibles.