Sin referentes éticos, Europa a la deriva

martes, 21 de febrero de 2017

Se había advertido por numerosos “vigías” y desde múltiples ángulos de observación que una unión sólo basada en el dinero y en el poder excesivo del “mercado”, sin balizas éticas, desembocaría en el fracaso más estruendoso. No fueron capaces de alcanzar más unión que la monetaria cuando debía ser una unión política, económica, cultural y social. Quienes soñaban con la Europa unida por “principios democráticos” –como establece el preámbulo de la Constitución de la UNESCO- se han visto defraudados. Quienes, como Robert Schumann y Jean Monnet en 1949, proclamaron que “hay que inventar Europa”, no han sido tenidos en cuenta por los políticos del siglo XXI, incapaces de contener el aluvión dinerario. 

¡La excelente Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea!, aprobada en el año 2000, ha sido relegada por los gobernantes y parlamentarios actuales, en lugar de situarla como eje fundamental de sus brújulas, de sus “hojas de ruta”. 

Y así, nos hallamos inermes ante unos hechos socialmente intolerables –el Informe de OXFAM-INTERMON sobre la concentración del poder financiero en muy pocas manos es desolador- y con inadmisibles -e inimaginables, en el caso de España- muestras de insolidaridad y, lo que es más angustioso todavía, con rebrotes de racismo, fobias y fanatismo. La solución está en la democracia y en la educación. La democracia genuina brilla por su ausencia. Pretenden basarla exclusivamente en las urnas en lugar de hacerlo en los valores éticos esenciales de la igual dignidad de todos los seres humanos, la justicia, la libertad y la solidaridad. Así lo propusimos hace ya algún tiempo en un proyecto de Declaración que abarca la democracia ética, social, política, económica, cultural e internacional (https://declaraciondemocracia.wordpress.com ). 

La educación –para forjar ciudadanos del mundo “libres y responsables”- debe estar orientada para “ser” y no para “tener”. Ser plenamente para ejercer sin cortapisas las facultades distintivas de la especie humana: reflexionar, imaginar, innovar, ¡crear! Y actuar en virtud de las propias decisiones y nunca más al dictado de nadie ni de dogma alguno. 

La tecnología digital debe hallarse al servicio de los seres humanos y no al contrario. 

Sí: cada ser humano libre y responsable, capaz de crear y de llevar en sus manos las riendas de su destino, nuestra esperanza. La única esperanza para esclarecer horizontes hoy tan sombríos.

La mujer, constructora de la paz

jueves, 16 de febrero de 2017

“La mujer, piedra angular de la nueva era”, me dijo en 1996 el Presidente Nelson Mandela en Pretoria. Ella será la que, con sus facultades inherentes, pondrá en práctica la cultura de la paz y la no violencia. Porque las mujeres sólo usan la fuerza excepcionalmente. Y el hombre sólo excepcionalmente no la utiliza”. 

Transcribo a continuación un escrito de Andre Sheldon, Director de “Global Strategy of Nonviolence”: 

"Como explican Sumaya Farhat-Nasser y Gila Svirsky en una declaración conjunta, “el movimiento de paz de las mujeres en Palestina e Israel cree que ha llegado el momento de poner fin al derramamiento de sangre. Ha llegado el momento de deponer nuestras armas y nuestros miedos. Nos negamos a aceptar más guerras en nuestras vidas, nuestras comunidades, nuestras naciones. Nos negamos a tener miedo. Nos negamos a sucumbir ante la violencia. Nos negamos a ser enemigos”.

Silenciados. Acallados

lunes, 6 de febrero de 2017

El inmenso poder mediático impide que se difundan adecuadamente las múltiples voces de alerta, las propuestas para nuevos enfoques, para cambios radicales, para la transición de la fuerza a la palabra, para la inflexión histórica de la nueva era que se ha iniciado… 

Repito hoy, lo que escribí en el mes de octubre de 1992 en “Terral”: 

“El presente todo lo acapara, 
 lo ocupa todo. 
Su griterío impide 
oír el pasado. 
Su ajetreo oculta 
el futuro
y todo se quebranta 
y ensombrece. 
Debemos ver cada día 
los ojos de los todavía 
no nacidos 
que nos miran. 
Debemos decir lo indecible, 
lo que no quiere ser oído 
si pretendemos vivir 
con la cabeza erguida 
y mirar a nuestros hijos… 

Sólo la mano tendida 
podría avivar la lumbre 
y orientar nuevos rumbos…” 

¡Hace 25 años! Es ahora sí urgente todavía decir lo que no quiere ser oído. Y tender manos solidarias, nunca más alzadas. 

No nos dejemos acallar. Podemos y debemos expresarnos. Grandes clamores presenciales y digitales podría, por fin, poner en manos de la gente las riendas del destino común.