“Lo peor de la paciencia es que puede llegar a ser infinita” (José Saramago)

viernes, 3 de julio de 2015

Llamamos al número de “Atención al cliente” e invariablemente se escucha, con buena música de fondo, eso sí, la monótona retahíla de: “Nuestros operadores están ocupados. Por favor, no se retire… Nuestros operadores continúan ocupados. Espere, por favor… Nuestros operadores están ocupados…”. 

Y así pasan dos, tres, cinco, ocho… minutos hasta que el operador contesta solícito y le escucha con deleite… si la paciencia del interesado ha sido casi infinita y no ha decidido, irritado, darse de baja. 

Demasiada paciencia con servicios al público cada día más ineficientes.

Artículos interesantes sobre Grecia

miércoles, 1 de julio de 2015

Se han escrito artículos muy interesantes sobre Grecia, entre ellos:


-"Amor a Grecia" Julio Llamazares (El País, 29 de junio de 2015)

De acuerdo: Grecia nos debe a los europeos (a mí no me debe nada, que conste) no sé cuántos miles de millones de euros, pero ¿cuánto les debe Europa a los griegos? ¿Alguien en el Parlamento de Bruselas, o en el Banco Central Europeo, o en cualquiera de los Gobiernos de los países que integran Europa, se ha parado a pensar un momento en la deuda que los europeos tenemos con Grecia desde tiempo inmemorial y sin saldar? (continuar leyendo)

-"Obligar a Grecia a ceder" Joseph Stiglitz (El País, 30 de junio de 2015)

Las rencillas actuales en Europa pueden parecer el desenlace inevitable del amargo enfrentamiento entre Grecia y sus acreedores. En realidad, los dirigentes europeos están empezando a mostrar verdaderamente por qué se pelean: por el poder y la democracia, mucho más que por el dinero y la economía. Los resultados económicos del programa que la troika impuso a Grecia hace cinco años han sido terribles, con un descenso del 25% del PIB nacional. La tasa de desempleo juvenil alcanza ya el 60%. No se me ocurre ninguna otra depresión en la historia que haya sido tan deliberada y haya tenido consecuencias tan catastróficas. (continuar leyendo)

-"La camisa de fuerza dorada" Joaquín Estefanía (El País, 1 de julio de 2015)

Cómo se gestiona la tensión entre una democracia nacional y la pertenencia a un club supranacional como es la eurozona. Esta es la cuestión que, en última instancia, se dirime estos días en Grecia. En su acrítica oda a la globalización, publicada a principios de siglo, el analista norteamericano Thomas Friedman afirmaba que aquélla obliga a todos los países a ponerse una “camisa de fuerza dorada”. Si a tu país aún no le han tomado las medidas para hacerle una, lo harán pronto, y cuando te la pones suceden dos cosas, “tu economía mejora y tu política se encoge”. Puesto que la globalización no permite que los países se desvíen de sus reglas, la política nacional se reduciría a elegir entre Cola-Cola y Pepsi-Cola. 

Da igual Samaras que Tsipras. El problema surge cuando la política se encoge y la economía empeora: Grecia. La mayoría, que había mirado hacia otro lado mientras las cosas fueron bien, exige y se pregunta. ¿Es el euro la camisa de fuerza dorada europea?, ¿es compatible con el modelo social europeo? (continuar leyendo)


Clamor mundial

lunes, 29 de junio de 2015

1. Contra el desvergonzado dominio de los mercados: 

Es apremiante la convocatoria urgente de unas Naciones Unidas “refundadas” con un Consejo de Seguridad Socioeconómico, que detenga primero e impida después el deterioro social propio de un sistema de especulación, deslocalización productiva y guerra (3.000 millones de dólares al día al tiempo que mueren de hambre y desamparo miles de personas, la mayoría de las cuales son niñas y niños de uno a cinco años de edad)… 

Es urgentísimo re-situar la OMC (Organización Mundial del Comercio) en el ámbito de las Naciones Unidas, y exigir que el FMI y el Banco Mundial (para la reconstrucción y el desarrollo) cumplan su cometido original y dejen de ser instrumentos obedientes a los más prósperos y acaudalados de la Tierra. 

“Cumplir sus deberes”, dicen a Grecia los magnates y las instituciones que les representan. ¿Quiénes contrajeron la deuda? Responsables, sí, pero con “tempos” bien definidos para que no se contribuya a incrementar las desigualdades que los procesos actuales de “cumplimiento” exacerban: aumenta sin cesar el número de millonarios… pero, mucho más, el de menesterosos. Y, según OXFAM/INTERMON, ¡85 personas tienen mayor riqueza que la mitad de la humanidad! 

Cumplamos todos los deberes de tal modo que todos podamos ejercer nuestros derechos. 

Clamor mundial. 

2. Contra el fanatismo, venga de donde venga, especialmente cuando, desde los más siniestros e intolerables posicionamientos, asesina ¡en nombre de Dios! y alienta el odio y la intolerancia. 

Clamor popular para que se convoque una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que se refundaría, con unas primeras medidas de emergencia, dotándola de un sistema que poseyera los medios y autoridad necesarios para evitar, con contundentes acciones inmediatas, que la comunidad internacional sea objeto de todo tipo de agresiones frente a las cuales los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) creados por el neoliberalismo son totalmente ineficaces. 

Este nuevo multilateralismo democrático debe disponer rápidamente de la capacidad –también militar, mediante las oportunas alianzas permanentes- de prever y erradicar cualquier actividad que afecte a la seguridad a escala mundial (terrorismo del 11 de septiembre de 2001; mortífera invasión de Irak en 2003; indebido tratamiento de la “primavera árabe”, particularmente en el caso de Libia y Egipto; guerra en Siria; terribles ataques del “Estado islámico”, que conlleva una interpretación totalmente equívoca e inaceptable del Corán…), así como regular las relaciones bilaterales y comerciales con aquellos países que siguen violando el respeto más elemental a los derechos humanos y que, todavía peor, financian a grupos terroristas… 

 . . . 

 Clamor popular. Ahora ya podemos, “Nosotros los pueblos”, exponer libremente nuestras discrepancias y nuestras propuestas de forma tanto presencial como digital. Hagámoslo. De otro modo, nos sería de aplicación la tremenda advertencia de Albert Camus: “Les desprecio, porque pudiendo tanto se han atrevido a tan poco”.