¡Con qué apresuramiento e irreprimibles expectativas se publica este titular en la primera página del periódico "ABC" del día 26 de marzo de 2010!
Y añade: "El Supremo rechaza el recurso del juez y abre la vía para juzgarle por prevaricación".
"El TSJM anula todas las escuchas ordenadas por el magistrado en la Gürtel".
En referencia al primer subtítulo es increíble que, al final, resulte procesado el instructor de la causa sobre desapariciones en la Guerra Civil, que abrió proceso a determinadas actuaciones post-bélicas del régimen anterior..., denunciado por quienes representan, a los presuntos ejecutores de las mismas. ¡"Procesador" procesado!.
En cuanto a anular las escuchas... es como si se pretendiera borrar, por simples artilugios jurídicos, pruebas fehacientes, que ya son absolutamente imborrables.
En ambos casos, lo importante es que reluzca la verdad. Hay que saber -no me canso de repetirlo- lo que ha acontecido para que algunos de los sucesos no vuelvan a repetirse. Y por respeto real a las víctimas, que tienen derecho a conocer personalmente la verdad sobre acontecimientos que tan directamente les afectan, está claro que en un sistema genuinamente democrático los procesos judiciales deben tener lugar sin cortapisas ni maniobras procesales.
En la sede parlamentaria no podrán mantenerse estos "dribblings" a la justicia por mucho tiempo.
Estoy tranquilo en este caso. No se preocupen. Si al Juez Garzón lo ven sentado en el banquillo... se levantará airoso.
Cualquier otra hipótesis sería inconcebible en un país que se afana en perfeccionar el sistema de auténticas libertades públicas.