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¡Tiempo para pensar, para expresarse, para participar en grandes clamores populares!

viernes, 27 de noviembre de 2015

La abstracción y distracción con la fantástica tecnología digital está alcanzando límites excesivos. Todos los que me rodean ahora mismo en el tren están absortos manejando con afán los móviles, los Ipads, los ordenadores… Ayer por la tarde, en el café, lo mismo… Algunas personas, en lugar de hablarse, pulsaban con determinación el WhatsApp… o lo que sea. 

No podemos aplazar levantar la voz sobre tantos temas cruciales, ni reaccionar ante las gravísimas amenazas a las que debemos hacer frente. No podemos dejar de apoyar iniciativas que, si tuvieran múltiples adhesiones podrían hacer realidad el sueño de la participación, el tránsito de súbditos a ciudadanos, de espectadores impasibles a actores. 

Estamos en momentos cruciales en que, si no se aplican los remedios correctos a tiempo pueden alcanzarse –especialmente en cuestiones sociales y medioambientales- puntos de no retorno. 

No podemos defraudar a las generaciones venideras. Sería una irresponsabilidad histórica. 

Mañana puede ser tarde. Cada uno debe reapropiarse de un poco de su tiempo para pensar, para ser, para asentir o disentir.

Una pausa al día

viernes, 8 de febrero de 2013

“Aprendió tantas cosas que no tuvo tiempo de pensar en ninguna de ellas”. 
A. Machado, sobre Juan de Mairena. 

Es imprescindible “reapropiarnos” de algún tiempo para nosotros. Por poco que sea. Todos los días, preferentemente al empezar la jornada –“…perdona, amanecer, por no haberte recibido como mereces”, ha escrito la simpar Rigoberta Menchú- o al terminarla. 

Vivimos demasiado de prisa, acosados por una actualidad que nos envuelve, nos sumerge, nos convierte en impasibles testigos. Lo malo, solía decir Jesús Moneo, es que en general corremos hacia no sabemos dónde.

El vendaval informativo, el espectáculo permanente, … no nos permiten reflexionar ni incorporar la noticia como conocimiento. Y así pasan los días, silentes, sin ejercer las facultades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, crear! 

Las TIC, tan útiles, tan relevantes para el progreso personal y colectivo, pueden, cuando se emplean abusivamente, malgastar muchos instantes del misterio de la existencia. Los teléfonos móviles son utensilios preciosos para aproximar a los lejanos pero muy peligrosos por alejarnos de los próximos, comentaba Pío Rodríguez recientemente. Atraen tanto nuestra atención que nos transportan a menudo al limbo (al único que existe ahora). 

Me gusta repetir la certera apreciación de María Novo: “Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es el NTD (nos tienen distraídos). Debemos estar alerta, debemos escribir nuestro por-venir, inventarlo.

Nuestros resortes de reacción, de protesta y de propuesta, se van debilitando. Y llega un momento en que, cayendo en el sinremedismo, aceptamos muchas situaciones como ineluctables. Y ya no meditamos sobre nuestras responsabilidades intergeneracionales (medio ambiente, condiciones de vida…) dejándonos aturdir por el chismorreo, la superficialidad, la ligereza… 

Una pausa al día para reflexionar, para no callar, para abordar los problemas esenciales. Para soñar bien despiertos. Para que no se cumpla en nosotros la advertencia que D. Antonio Machado hacía sobre su heterónimo apócrifo Juan de Mairena. 

Pensemos. Hagamos una pausa todos los días.
 

¡Peligro!: no hay tiempo para pensar

martes, 5 de octubre de 2010

“Es necesaria la reapropiación del tiempo”

Prof. María Novo.

Pensar es la actividad exclusiva y distintiva de la especie humana. Hacerlo sin cortapisas, sin restricciones, sin condicionamientos, es la expresión de nuestra libertad.

Y actuar en virtud de nuestra reflexión y no al dictado de nadie, es nuestra responsabilidad. “Libres y responsables”, cualidades de las personas “educadas”, según establece la Constitución de la UNESCO.

Educación es “dirigir con sentido la propia vida”, según definición inmejorable de Don Francisco Gines de los Ríos. En consecuencia, los “educados” pueden participar, ser actores y no espectadores impasibles, pusilánimes, obedientes, silenciosos, resignados.

Tiempo para pensar. Para intentar dar respuesta a las preguntas esenciales, aunque no es fácil porque, como escribió Don José Bergamín: "Me encuentro huyendo de mí cuando conmigo me encuentro”.

Y tiempo para observar (es decir, mirar pensando) lo que vemos.

Las noticias se refieren siempre, lógicamente, a lo insólito, a lo extra-ordinario. Aunque sean fidedignas nos trasladan sólo una parte muy pequeña de lo que sucede, del conjunto de la realidad. Tenemos que esforzarnos en ver los “invisibles”.

Pero es que, además, con frecuencia las noticias van “tintadas” del color de quienes las emiten. Noticias sesgadas, falaces.

“Los españoles piensan que”… he oído decir, con reiteración inadmisible, a quienes se arrogan la representación de “los españoles”, cuando en realidad sólo se trata de una parte de los ciudadanos españoles. El resultado suele ser que a la apatía social se añade la política.

Acceso, pues, a la más diversa información y tiempo para meditar sobre los “invisibles” (para poder hacer los “imposibles”, como decía el Prof. B. Lawn, Premio Nobel de la Paz 1985).

Tiempo para comparar, para apreciar lo que tenemos, para darnos cuenta de la “cantidad” de bienestar que tenemos y del “malestar” ajeno.

Tiempo para convertirnos en ciudadanos participativos que no aceptan que otros padezcan los “efectos colaterales” del actual sistema.

Estamos distraídos con el ciberespacio, con la telefonía móvil, con la TV, con las “play station”, con los omnipresentes espectáculos deportivos. El fútbol a todas horas: liga, copa, supercopa, champions, Europa, mundial…! La industria del “entretenimiento adquiere colosales proporciones y puede ser la próxima “burbuja”… Llega a ser casi una adicción… ¿Y cuándo se piensa?, ¿cuándo se imagina?, ¿cuándo se inventa?

Distraídos, olvidando lo que debería recordarse a cada paso. Deber de memoria. Deber de voz: la voz debida.

Para cambiar las actuales tendencias hay que empezar por cambiarnos a nosotros, a nuestro entorno.

Para movilizar a los ciudadanos, para dejar de ser súbditos, sumisos, silenciosos, obedientes, es necesario inventar otro mañana…

¡Alerta! ¿Globalización mental? Tenemos que ofrecer fórmulas alternativas y exigir que la gobernación, a escala local y mundial, sea democrática. ¡No queremos que nos guíen los 6, 7, 8…20 países más ricos del mundo! ¡Queremos unas Naciones Unidas –“Nosotros, los pueblos…” – fuertes y dotadas de los recursos humanos, técnicos y financieros necesarios!

Queremos guiarnos por principios éticos universales (justicia social, solidaridad…) y no por el mercado. ¡Poder ciudadano, ya!

Termino con otra frase de María Novo: “El gran problema es el N.T.D. (nos tienen distraídos)”.

Pues ya no nos dejaremos distraer tan fácilmente.