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La libertad, el gran don, inamovible

jueves, 1 de enero de 2015

La libertad es el don supremo de la especie humana. Al filo exacto de las certezas y de las incertidumbres, de las luces y de las sombras, decidir, elegir, imaginar… ¡crear!

Defendamos siempre nuestra libertad. No nos dejemos someter. Subrepticiamente, se está pasando del sueño de la liberación al de la prosperidad.

Las parcelas de autonomía personal van reduciéndose: en términos económicos (tarjetas de crédito, nóminas depositadas…); en el ámbito  de la comunicación y la localización, por la telefonía móvil; modificaciones relevantes en la transparencia y la protección de la vida privada, debido a que los actuales mecanismos de confidencialidad están siendo manifiestamente superados por los big data; … hasta la libertad de pensamiento se halla progresivamente modulada por el inmenso poder mediático y de información que origina sin cesar estereotipos y promueve iconos que poco a poco se van adoptando…

El colmo de esta intromisión en cada ser humano único es la que se refiere a la trascendencia, “servida” por múltiples sectas que se aventuran, a través de intolerables ardides y fabulaciones, a prefigurar lo que acontece en el más allá.

No hay nada más antihumano que el fanatismo, que la trágica ofuscación que producen los dogmas, antítesis de la libertad, como lastre de las alas para el vuelo sin límites en el espacio infinito del espíritu. Incardinado en estructuras temporales y putrescibles, cada ser humano es capaz de crear, de decidir por sí mismo, de ser plenamente humano.

Hay que mantener a toda costa la diversidad frente a la uniformización, la unicidad capaz de  anticiparse e inventar propia de cada ser humano.

¡Volvamos al sueño de la liberación sin cortapisas!

LIBERTAD

jueves, 22 de abril de 2010

Declaración Universal de los Derechos Humanos

IV

Pero pasar de receptores inocuos a emisores activos era muy difícil y, con frecuencia, arriesgado. Aparte –y no siempre- de las urnas, otras formas de expresión carecían de influencia y se hallaban con frecuencia trucadas. Pero con la participación no presencial, el panorama de la emancipación ciudadana en relación al poder cambiará radicalmente en muy pocos años y se establecerán –por “Nosotros, los pueblos…”- un sistema multilateral eficiente a escala mundial y unas democracias bien reguladas y expresivas de la voluntad del pueblo a escala local y regional.

De este modo, en menos tiempo del que muchos calculan, el siglo XXI será -¡ya era hora!- el siglo de la gente, el siglo de la fuerza de la razón y nunca más de la razón de la fuerza, el siglo del principio de la cultura de paz en lugar de la cultura de guerra, de la historia a la altura de las facultades que distinguen a todo ser humano único, terminando de este modo la historia descrita por Fukoyama, que tanto ha empañado la dignidad de la humanidad desde el origen de los tiempos. De este modo se llevará a efecto el último “Considerando” del preámbulo de la Declaración que he querido comentar en este artículo: “Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”… .

Este concepto más amplio de la libertad, que supieron ver de forma tan clarividente quienes redactaron la Declaración en medio de la terrible zozobra propia de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, está ahora a nuestro alcance. Desatemos serenamente, valientemente, tantas ataduras y desamordacemos tantas voces contenidas. Las previsiones de la Declaración Universal no tardarán en cumplirse. Aconsejo a todos que las lean. Especialmente a los políticos y a los parlamentarios. Y, más especialmente todavía, a quienes tantas veces citan los Derechos Humanos pero se adivina que no han leído la Declaración. O que no lo han hecho detenidamente.

(extracto del artículo publicado en el diario Público "Miedo, rebelión, libertad" http://www.fund-culturadepaz.org/spa/03/2010/ART-miedo_rebelion_libertad_DiarioPublico20100410.pdf