La libertad, el gran don, inamovible

jueves, 1 de enero de 2015

La libertad es el don supremo de la especie humana. Al filo exacto de las certezas y de las incertidumbres, de las luces y de las sombras, decidir, elegir, imaginar… ¡crear!

Defendamos siempre nuestra libertad. No nos dejemos someter. Subrepticiamente, se está pasando del sueño de la liberación al de la prosperidad.

Las parcelas de autonomía personal van reduciéndose: en términos económicos (tarjetas de crédito, nóminas depositadas…); en el ámbito  de la comunicación y la localización, por la telefonía móvil; modificaciones relevantes en la transparencia y la protección de la vida privada, debido a que los actuales mecanismos de confidencialidad están siendo manifiestamente superados por los big data; … hasta la libertad de pensamiento se halla progresivamente modulada por el inmenso poder mediático y de información que origina sin cesar estereotipos y promueve iconos que poco a poco se van adoptando…

El colmo de esta intromisión en cada ser humano único es la que se refiere a la trascendencia, “servida” por múltiples sectas que se aventuran, a través de intolerables ardides y fabulaciones, a prefigurar lo que acontece en el más allá.

No hay nada más antihumano que el fanatismo, que la trágica ofuscación que producen los dogmas, antítesis de la libertad, como lastre de las alas para el vuelo sin límites en el espacio infinito del espíritu. Incardinado en estructuras temporales y putrescibles, cada ser humano es capaz de crear, de decidir por sí mismo, de ser plenamente humano.

Hay que mantener a toda costa la diversidad frente a la uniformización, la unicidad capaz de  anticiparse e inventar propia de cada ser humano.

¡Volvamos al sueño de la liberación sin cortapisas!

4 comentarios

Víctor Pérez dijo...

Muchas felicidades Don Federico,El don de la vida: el presente

Si bien nubes oscurecen el panorama, el don de la vida: el presente, nos acompaña siempre, es el temor lo que nos atenaza, el miedo siempre presente en nuestro devenir existencial, no ha de sustituir al mayor de los valores que es la libertad.

Unidos con nuestro propio espíritu que se manifiesta en su verdadero valor con la capacidad de crear, de pensar y de sentir y que alcanza con el otro la manifestación de realidad, superaremos todas las adversidades que nos encontraremos en el camino.

La ilusión y la esperanza no deben ser palabra huecas, ni la solidaridad una palabra del pasado perdido, con la voluntad de cambiar nuestro pequeño entorno, podemos cambiar el mundo haciéndolo más habitable y de esa manera sentirnos más humanos, más íntegros y más felices.

Feliz 2015 le acompaño en los deseos y espero que este año le traiga lo mejor a Vd. y todos los suyos.

1 de enero de 2015, 14:52

El día en que la Libertad se convierte en sueño, la Democracia pierde ya toda su esencia. Advertencia a los demócratas más puristas del Siglo 21. Y a los demás también.

Abrazos.

4 de enero de 2015, 20:22

Aviones drones, cámaras en cada rincón, registros de basuras,... Las Democracias de Siglo 21 cada vez se parecen más a las Dictaduras de Siglo 20. Despertar o tragar.

4 de enero de 2015, 20:58

Magnífico artículo, Maestro.
Le conocí en 1968 siendo yo entonces alumno de medicina de Granada (además vivía enfrente de su casa y le veía con frecuencia, incluida la madrugada de aquel tremendo terremoto). Tuve el placer de oírlo hace pocos años en La Zubia, cuando presentó sus poesías (no sabía que era poeta y bueno). Hace poco me prejubilé del Hospital y de la Universidad, dedicándome a letras y fotos.
Tenemos amigos-parientes de Tortosa (la familia Otero-Ibáñez).
En fin, un muy cordial saludo
Juan David Tutosaus

17 de enero de 2015, 13:17