ETA, el fin, por fin!

viernes, 21 de octubre de 2011

ETA ha anunciado ayer el “cese definitivo de su actividad armada”.

Siento una emoción muy profunda, una sensación agridulce porque la alegría de este momento y de las perspectivas que abre se ve empañada por el recuerdo de tantos años de terror y de barbarie. ¡Nunca más! ¿Se darán cuenta, nos daremos todos cuenta de que la violencia no debe emplearse jamás para defender nuestros puntos de vista? ¿Quedarán ya grabadas para siempre en nuestra mente y en nuestra retina las imágenes de vidas destrozadas por quienes creyeron que sus aspiraciones podían resolverse dando muerte a inocentes?

Después de 43 años de terror y de 897 muertes, la organización terrorista abandona la violencia por la presión del Estado de Derecho debidamente ejercida. Sin condiciones. Derrota total. La democracia ha triunfado.

Sentimiento agridulce, como el que experimenté en Chapultepec al término de los conflictos de El Salvador, o al iniciarse las conversaciones de paz en Guatemala, porque la amargura de tantos muertos y tiempo ensangrentado accede hasta la sonrisa del cese de la violencia y la amenaza. Y todas las víctimas se agolpan en una colosal interrogante: ¿por qué después de tantos siglos seguimos desbocados el trote de la guerra y de la imposición y de la fuerza, siempre lamentado al final pero siempre incapaces de prevenirlas?

“La nuestra será una democracia sin terrorismo pero no sin memoria”, ha declarado el Presidente del Gobierno, J.L. Rodríguez Zapatero, que tanto se ha esforzado en conseguir el descalabro total de la banda.

No sin memoria: todos ahora debemos extremar nuestra atención a los que más directamente han padecido, a los que más han sufrido y sufren las consecuencias de la acción terrorista.

No sin memoria, porque debemos ahora todos favorecer serenamente la conciliación y la paz en nuestras vidas, en nuestras calles, en nuestros pueblos y ciudades, en nuestras naciones…

Memoria permanente para que la secular cultura de imposición, dominio, violencia y guerra ceda el paso, ya para siempre, a una cultura de diálogo, alianza y paz.

Lograr la transición de la fuerza a la palabra sería no sólo la inflexión de mayor calado humano de toda la historia sino el inicio de una nueva era, un “nuevo comienzo”. De la mano alzada y armada a la mano tendida.

Aquí no había dos bandos en conflicto: había una banda frente a gente, frente a personas inocentes. Ni tampoco hubo “enfrentamiento”, sino tiros por la espalda. Ahora, punto final donde antes hubo inicio o reinicio.

No sin memoria, para que nunca más tengamos que esperar, con enorme tensión y angustia, en medio de infinito desasosiego, que cese el terror.

Nunca más el fanatismo, el dogmatismo, la obcecación de quienes siempre creen tener la razón. Nunca más noticias tendenciosas.

Habrá que esforzarse en escuchar, en respetar aunque se mantengan posiciones diametralmente opuestas a las propias.

No es fácil que la memoria y el desagravio caminen juntos.

“Construir la paz en la mente de los hombres” es la gran misión encomendada a la UNESCO. En lugar de “si quieres la paz, prepara la guerra”, tenemos que implicarnos todos para construirla con nuestro comportamiento cotidiano.

Quienes llevamos años intentando –ante la mirada escéptica y con frecuencia adversa de no pocos- dejar a las generaciones que llegan a un paso de nosotros la paz en ellos mismos, en la Tierra y con la Tierra, expresamos nuestra honda satisfacción por la “irreversible” decisión de ETA.

Y nos disponemos a fortalecer la democracia y la comprensión, con el recuerdo, una a una, de todas las víctimas.

Manifestamos también nuestro profundo agradecimiento a todos los que, con el riesgo de sus vidas a menudo, han hecho posible el fin, por fin, de ETA.

Conferencia Internacional por la Paz en Euskadi

martes, 18 de octubre de 2011

¿Quién puede oponerse?

¿Quién puede invocar razones que justifiquen el rechazo?

Después de tantos años de horror, de aislamiento, de desesperanza, de innumerables víctimas, podríamos estar cerca del fin de la banda terrorista, convencidos sus miembros y simpatizantes de que nunca conseguirán sus objetivos por la fuerza. La eficacísima y firme actuación de las fuerzas de seguridad del Estado, dirigidas con firmeza por el Gobierno, ha debilitado progresivamente, junto a la adecuada reconducción de la participación de los "abertzales", la siniestra capacidad operativa de ETA.

Todo parece indicar que, por fin, se dan las circunstancias propicias para su disolución. Euskadi, España, el mundo entero respirarían con satisfacción al contemplar cómo se cierra otro capítulo de barbarie y violencia extrema. Y todos podrían atender con mayor esmero a quiénes de forma más directa han padecido los terribles desmanes de la banda armada.

El mayor consuelo de las víctimas, inconsolables, es saber que ya no habrá más víctimas, más desgarros irreversibles.

Un grupo internacional de personalidades ha querido sumar sus anhelos a los de la inmensa mayoría de los españoles.

¿Qué puede haber detrás de esta oposición a la paz ahora en Euskadi? ¿Miedos electorales? ¿Falta de protagonismo de quiénes consideran "inoportuno" que los acontecimientos se precipiten ahora?

No puede ser. No puedo creerlo. Prefiero pensar que es impensable.

MOSTRAD CÓMO

martes, 11 de octubre de 2011

Recuerdo que en los años cuarenta, en el Catecismo del Padre Astete, al final de cada capítulo sobre el qué, se decía: “Y ahora mostrad cómo”. Pues bien: esto es lo mismo que los ciudadanos –unos más alerta otros más distraídos, unos más activos otros sólo espectadores…- deben ahora exigir a los que les solicitan el voto en los próximos comicios.

“¡Mostrad cómo!”

Porque es arriesgadísimo seguir confiando en quienes a estas alturas no han desvelado (quizás porque no tienen nada que desvelar) sus programas electorales y siguen anunciando que van a crear empleo cuando en las actuales circunstancias europeas (y mundiales) es completamente imposible.

Porque, ¿cómo van a crear empleo cuando el acoso de los “mercados” a la Eurozona, con una colosal especulación fomentada por agencias de calificación tendenciosas, obliga a los Estados a todo tipo de recortes para que, en un tiempo excesivamente limitado, reduzcan el déficit?

¿Cómo van a crear empleo si, contrariamente a lo que sucede en los Estados Unidos y en el Reino Unido no pueden “inyectar” –haciendo funcionar las máquinas de imprimir billetes- fondos para incentivar la producción propia, la innovación y la participación empresarial? ¿Cómo van a crear empleo si les obligan a prescindir de miles de ellos y a no realizar obras públicas? ¿Cómo van a crear empleo si no se corrige la desmesurada deslocalización productiva? ¿Cómo van a crear empleo con los paraísos fiscales colmados, la evasión fiscal a toda marcha y la economía sumergida? ¿Cómo van a crear empleo si siguen invirtiendo, a través de la OTAN, centenares de miles de millones en armas y gastos militares?

“Mostrad cómo”…

Por ejemplo, digan que van a contribuir con firmeza a una federación financiera y económica europea, y van a emitir eurobonos, destinados en buena medida a la promoción de actividades y puestos de trabajo.

Que van a regular los flujos financieros y a perseguir rigurosamente la insolidaridad fiscal y la corrupción; que no tolerarán la inmoralidad y desvergüenza de quienes en medio de la precariedad general cobran millonarios honorarios y “despidos”; que dispondrán rápidamente de una propia y eficaz agencia europea de calificación…

“Mostrad cómo”…

Que digan cómo van a crear empleo cuando eventualmente gobiernen a escala nacional si son incapaces de originarlo en las comunidades autónomas en las que ya mandan…

“Mostrad cómo”…

Que muestren cómo pretenden romper el círculo vicioso a que nos ha conducido haber sustituido los principios éticos y democráticos por “el mercado”; la gobernación mundial por grupos plutocráticos y la competencia por la especulación,… todo ello agravado, especialmente en el caso de España, por la “burbuja inmobiliaria” que atrajo irresponsablemente a nuestro país a un gran número de inmigrantes que, además, se hallaban en la situación de “irregulares”…

“Mostrad cómo”…

Van a superar la inmensa incoherencia de la austeridad extrema y aumentar, sin incentivos adecuados, los efectivos laborales.