Hollande y Obama, podría ser…

lunes, 7 de mayo de 2012

Europa necesita cambios radicales para que la debacle de los últimos estertores de la globalización neoliberal puedan ser superados y se inicie un nuevo modelo que permita crecer y evitar desmanes y burbujas al mismo tiempo. 

Un sistema que tenga en cuenta el mundo en su conjunto y que sea consciente de que el predominio y la explotación de recursos ajenos -¡algunos conquistados por la fuerza, como en Iraq y Libia, muy recientemente!- ha terminado. Que a partir de ahora deberá hacerse realidad la “cooperación internacional” tan preconizada en los años 60 y 70 del siglo pasado y luego sustituida por la explotación pura y simple. 

A una crisis sistémica corresponde una solución sistémica. A una situación sin precedentes –me encanta repetir esta frase de Maalouf- corresponde una solución sin precedentes. 

Observemos el panorama planetario: el CELAC, como emancipación de América Latina y el inicio de su resurgir; la India; Turquía; Rusia… África… China… 

Occidente –en el que los Estados Unidos se han separado del “mono carril austero” de la Unión Europea- es el que sufre los máximos desperfectos porque fue el que más colaboró en el “ingenio globalizador”, en la sustitución de valores éticos por bursátiles, en la especulación y deslocalización, en el desarrollo de una economía de guerra de proporciones colosales. 

Tiempos nuevos –mecanización, robotización, trabajo en ordenadores, longevidad…- para un nuevo sistema de economía… y de vida. Cambian demasiadas cosas para que sigamos pensando en soluciones económicas “tradicionales”. 

Por lo pronto, es necesario que Hollande de un “volantazo” a la situación europea. Y que Obama, reelegido, proceda con rapidez a la refundación de un sistema multilateral democrático. 

A escala local, democracia. Democracia a escala regional. Democracia global mediante un Sistema de Naciones Unidas totalmente rehecho. 

Al igual que 1948 se iluminaron los caminos del mañana con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sería ahora muy oportuno, para pasar de la fuerza a la palabra, para pasar de una cultura de violencia a una cultura de diálogo, una Declaración Universal de la Democracia. 

Con Hollande y Obama quizás pudiera iniciarse el gran cambio que Occidente y otros muchos países requieren con apremio.

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15-M, ahora más que nunca

jueves, 3 de mayo de 2012

Pronto se cumplirá un año. 

Cada vez somos más los que nos relacionamos permanentemente a través de las redes sociales. Sabemos que ahora, por primera vez en la historia, tenemos la capacidad de expresarnos libremente. El tiempo del silencio y de la sumisión ha concluido. 

Ahora, unidos en el ciberespacio, podemos manifestar nuestros asentimientos, nuestras protestas, nuestras propuestas. Siempre pacíficamente, pero cada vez más y más y más… 

Todos los del 15-M, Democracia Real Ya, “99%”… deben aunarse para que el aniversario del 15-M sea ocasión de gran concentración presencial y virtual. 

Por fin, como dice la Carta de las Naciones Unidas, “los pueblos" tomarán progresivamente las riendas de su destino”. Por fin, podremos entrar en el escenario del poder. Por fin ya no súbditos sino ciudadanos plenos. 

El día de la celebración del 15-M, millones de cibernautas escribiendo “¡Adelante, 15-M!”. Y, en los dos meses siguientes, 2 ó 3 propuestas concretas a la consideración de los ciudadanos, para recabar un gran número de adhesiones. 

¡Ahora más que nunca, 15-M! 

Ahora, nuestra resistencia “positiva”. 

¡El fin del poder absoluto está ya cerca!

“Cuestiones de Estado”

Se han intentado en los últimos años, infructuosamente, pactos de educación y de los principios éticos que debían dirigir la economía… 

Los grandes temas supra-partido han sido celosamente conservados por los grupos mayoritarios, que han visto como las políticas impuestas desde la UE –que nunca debían haber sido aceptadas en una UE estructurada y eficiente- desbarataban los proyectos políticos que, al igual que sucedió con la “creación de empleo”, se convertían en pura palabrería electoral. 

A la vista de la “obediencia” a que siguen obligados los países pertenecientes a la UE, parece apremiante llegar a acuerdos en materias “clave” en las que puede mejorarse la administración pero que en ningún caso deben “recortarse”. La salud, la educación y la ciencia constituyen la máxima expresión del llamado “bienestar” y deberían constituir cuestiones de general acuerdo de todos los partidos y actores sociales. 

De este modo se consolidaría la democracia real a escala nacional y se procuraría la progresiva eliminación de los grupúsculos plutocráticos (G-8, …G-20) que han llevado al mundo, al pretender asumir la gobernación global (196 países), a la caótica situación presente. 

En momentos de emergencia lo único que se recomienda es “salvar lo esencial”. Hagámoslo ahora. No habrá crecimiento sin ciencia. No habrá convivencia democrática sin personas educadas, es decir, libres y responsables, que sitúen en el centro mismo de su comportamiento cotidiano la igual dignidad de todos los seres humanos. No habrá paz social si se deteriora el excelente sistema sanitario alcanzado. La salud es lo primero… 

Las primas de riesgo, las subidas y bajadas del IBEX… todo ésto es circunstancial. Lo único que justificaría las subidas del IRPF y del IVA sería mantener lo más importante del “bagaje humano” a buen recaudo.