“¿Chips cerebrales?” !ojo !

jueves, 3 de junio de 2021

 

Es la inteligencia natural la que ha creado la tecnología digital y la llamada “inteligencia artificial”. Cada ser humano capaz de pensar, imaginar, anticiparse, innovar, !crear!, es la mayor esperanza, el gran misterio.”Libres y responsables”, define la Constitución de la Unesco a los “educados”. Sí :la libertad es el don supremo.

Desde hace tiempo vengo insistiendo en la insoslayable necesidad, ahora que ya podemos expresarnos, que la humanidad ya tiene voz… ahora que ya hemos comprendido que la igual dignidad de todos los seres humanos es el pilar fundamental de la nueva era… ahora que somos progresivamente conscientes de la inaplazable necesidad de reconducir las actuales tendencias y hacer frente a las amenazas globales, algunas de ellas potencialmente irreversibles... de poner en práctica la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible “para transformar el mundo”.

Ahora que la reflexiones durante el confinamiento pandémico nos han permitido distinguir lo esencial de lo accesorio… y rechazar con firmeza la gobernanza plutocrática que ha llevado a la actual situación de poder absoluto del “gran dominio “(financiero, militar, energético, digital, mediático) con una imparable brecha social y el PIB como única referencia del progreso y bienestar. Ha llegado, ahora sí, el momento de “Nosotros,los pueblos “para establecer un sistema multilateral altamente eficiente, capaz de intervenir con diligencia en los conflictos, de eliminar los paraísos fiscales y  los tráficos ilegales de toda índole, de situar a las comunidades científica, académica, artística, intelectual, en suma, al servicio de la transición, tan esperada y merecida, de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón, a la palabra y la mano tendida en lugar del grito y la  mano armada.

Para que no se aplace de nuevo la aplicación de los Acuerdos de París sobre el cambio climático y la Resolución de la Asamblea General sobre la Agenda 2030, es crucial que la ciudadanía, consciente de los riesgos y de los problemas para la puesta en práctica de estas medidas, participe en la  adopción de decisiones a escala planetaria, utilizando al máximo las posibilidades de la tecnología digital… que siempre debe ser utilizada en beneficio y nunca en perjuicio de la humanidad. Bien está que se sustituyan las actividades físicas…..bien está que aprendamos el abordaje de la complejidad, pero, ¡atención!, impidamos cualquier interferencia en el pleno y correcto uso de nuestras actividades psíquicas.

La creatividad, la libertad y la adopción de decisiones son facultades y responsabilidades exclusivamente humanas. El grado de intervención en todo lo que concierne a las capacidades distintivas de la especie humana, tiene sus límites. Debemos estar vigilantes y, por poderosos que sean los tentáculos de dominio, opongamos la también inmensa fuerza se la ciudadanía “advertida”.

Sólo cuando, con todo fundamento científico, los neuro especialistas médicos aconsejen para beneficio de los pacientes el uso de “chips cerebrales”, debe accederse. En otro caso, no. Es importante y esperanzador a este respecto señalar que la Comisión Europea acaba de establecer mecanismos para la regulación –y prohibición, cuando proceda- de algunas aplicaciones de la inteligencia “artificial “.

Los seres humanos “libres y responsables” pueden inventar el futuro que anhelamos y que los “chips cerebrales “no pueden poner en peligro.

Es oportuno referir de nuevo la anécdota que, en 1966, viví en el laboratorio de bioquímica del Premio Nobel profesor Hans Krebs: cuando yo intentaba justificar la exhaustiva utilización del excelente instrumental del que yo carecía en la Universidad de Granada, recopilando todos los datos que pudiera…me dijo: “A partir de ahora dedicará más tiempo a la reflexión. El buen investigador es el que ve lo que otros también ven pero piensa lo que nadie ha pensado”.


Publicado en Other News

Con Joe Biden y Kamala Harris, ahora sí, “Nosotros, los pueblos “

miércoles, 3 de febrero de 2021

    “Cuando se dejan pasar los

                                  momentos críticos ,es inútil

                                  después correr para alcanzarlos” 

El 2 de noviembre de 2008 escribí un artículo titulado “He tenido un sueño: ¡Obama, Presidente de los Estados Unidos!”... “He soñado que el sueño de Martin Luther King se hacía realidad. He soñado que, por fin, mujeres y hombres, negros y blancos, jóvenes y viejos eran capaces de vivir en los Estados Unidos pacíficamente con un presidente de piel morena... Obama representa el cambio, un nuevo paradigma, pero también un nuevo estilo, una nueva forma de enfrentar los desafíos, guiado por valores éticos y principios democráticos, las mismas oportunidades, la ilusión cotidiana... Obama, afroamericano, ciudadano del mundo para ciudadanos del mundo conscientes del conjunto de la aldea global y no solo de sus barrios más prósperos....

Se necesita, como Maimónides en su “Guía de perplejos”, alguien al frente de la nación más poderosa de la tierra que infunda respeto y confianza, que tenga la competencia y los equipos necesarios para aprovechar una ocasión histórica de cambios radicales, de tal modo que los súbditos, en Estados Unidos y en el mundo entero, se transformen en ciudadanos”.

Se cumplió el sueño y, en unos años muy difíciles por la crisis financiera a escala mundial, se produjeron grandes cambios en las tendencias y perspectivas de la época neoliberal y plutocrática de sus antecesores.

Restableció la relaciones con el multilateralismo democrático y, por primera vez en muchas décadas, escuchó atentamente los consejos de la comunidad científica internacional, suscribiendo en otoño de 2015 los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible) “para transformar el mundo”.

Como había escrito Lluis Bassets en los días inmediatos de su nombramiento, “se trata de un presidente nuevo para un tiempo radicalmente nuevo”.

Después de tantos llamamientos desoídos, después de tantas promesas incumplidas, el legado del Presidente Obama fue una auténtica pausa de esperanza: por primera vez en la historia, lo seres humanos eran progresivamente conscientes de la necesidad de unir sus esfuerzos para hacer frente a amenazas globales potencialmente irreversibles, y hacerlo desde el reconocimiento de su igual dignidad y de la capacidad de expresarse libremente, gracias en buena medida a la nueva tecnología de la información y comunicación.

Hace años que vengo poniendo de manifiesto que es inadmisible, desde todos los puntos de vista, que cada día se inviertan 4000 millones de dólares en armas y gastos militares, al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad… La solución es clara: multilateralismo democrático en lugar de plutocracia.

Hay que proceder a una rápida reforma del Sistema de las Naciones Unidas, empezando por la Asamblea General, que contaría con un 50 % de representantes de Estados y un 50 % de delegados de la sociedad civil y sus instituciones, con voto ponderado pero no veto, y añadiendo al actual Consejo de Seguridad un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental.

Multilateralismo… ¡democrático! Democracia genuina a escala local, nacional, regional, internacional. Democracia ética, social, política, económica y cultural, tal como figura en el texto borrador de la Declaración Universal de la Democracia[1], que se redactó hace unos años con Karel Vasak, Juan Antonio Carrillo Salcedo…  y fue suscrito, después, entre otras personalidades bien acreditadas, por Mario Soares, Adolfo Pérez Esquivel, Javier Pérez de Cuéllar, Boutros Boutros Ghali.....habiendo incorporado matices y sugerencias de notorios expertos en este tema.

Insisto y subrayo que la solución es la democracia a escala local y mundial: la voz de los pueblos, de todos los pueblos. Con ellos alcanzaríamos la “solidaridad intelectual y moral de la humanidad “que proclama la Constitución de la Unesco, uno de los documentos más luminosos del siglo XX, que comienza así: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Construir la paz a través de la educación de todos durante toda la vida.

Desde siempre vivimos en el contexto de la ley del más fuerte. “Si quieres la paz, prepara la guerra”, proclama un adagio especialmente perverso. Tendremos ahora que pasar de una cultura de enfrentamiento a una cultura de conversación, de una cultura de imposición a una de relaciones fraternales, como reza el artículo primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Me gusta repetir que el pasado ya está escrito. Solo podemos describirlo y debemos hacerlo fidedignamente.

Pero el por-venir, que está por-hacer, debemos escribirlo todos juntos, inspirados en los grandes valores universales, en favor de la dignidad de toda la especie humana y recordando siempre que sólo unidos, juntas las manos y voces, podremos afrontar los múltiples desafíos globales que se ciernen sobre la humanidad en los albores de una nueva era, el antropoceno, con valientes planteamientos e inéditas respuestas.

El tiempo del silencio ha concluido. Deber de memoria y deber de acción: puesta en práctica de la Agenda 2030; rápida concertación a escala mundial para la eliminación de las armas nucleares; regulación del tráfico y consumo de drogas ilegales; eliminación de los paraísos fiscales y de los grupos plutocráticos…; nuevo concepto de seguridad “humana”; fomento de la ciencia y del consejo de quienes poseen los conocimientos adecuados; incremento de las medidas preventivas, especialmente de índole sanitaria; asegurar la independencia de la justicia; educación para todos a lo largo de toda la vida...para inventar el futuro y, con indomable resiliencia, no aceptar nunca más imposiciones, dogmatismo, supremacismo... Cada ser humano único capaz de crear, nuestra esperanza.

Con Joe Biden y Kemala Harris al timón de La Casa Blanca, es perentorio disponernos a reconsiderar muchos supuestos y “cambiar de rumbo y nave”, como tan certeramente recomendaba José Luis Sampedro a la juventud del 10-M y es procedente repetir ahora.

Excelente augurio es la reposición de la imagen de Rosa Parks en el Despacho Oval. Con su noble y valiente actitud, aquella humilde costurera inspiró a Martin Luther King y consiguió una fantástica movilización en favor de la igual dignidad.

En aquel entonces la participación ciudadana era limitada y presencial. Hoy puede ser inmensa y en el ciberespacio. Hoy “los pueblos” ya  pueden, por primera vez en la historia, participar y dar una nueva dimensión a la democracia a escala mundial. “Libres y responsables”, tenemos que estar a la altura de las presentes circunstancias. Podemos, debemos. Es imperativo atreverse.....para que las generaciones que llegan a un paso de la nuestra no pronuncien aquellas  terribles palabras de Albert Camus, que tanto me impresionaron, que tanto he repetido: “Les despreciamos porque, pudiendo tanto, se atrevieron a tan poco”.

Publicado en Other News


[1] https://declaraciondemocracia.wordpress.com/ ”Día 15 de septiembre, Día Internacional de la Democracia”, blog 18 /09/2018 http://federicomayor.blogspot.com/2018/09/dia-15-de-septiembre-dia-internacional.html , y “Nosotros, los pueblos-Adopción de una Declaración Universal de la Democracia para entrar adecuadamente en la nueva era”, 9/10/2018 http://federicomayor.blogspot.com/2018/10/nosotros-los-pueblos.html

2021, por fin los pueblos. Deber de memoria y de acción

miércoles, 6 de enero de 2021


“Tot está per fer i tot es possible....

                              pero ¿quí si no tots?”

                                  Miquel Martí i Pol

El confinamiento por la COVID-19 ha esclarecido muchas cosas. Ha sido aleccionador. Y, ahora, deber de memoria, es imperativo no olvidar. Y darnos cuenta de que ha llegado el momento -después de siglos de silencio y sumisión, ya podemos expresarnos libremente- de participar, de escuchar y conciliar, de actuar, de construir un futuro distinto, de sobreponernos al inmenso poder mediático, considerándolo como una terrible “arma de distracción masiva”, según afortunada expresión de Soledad Gallego. Por fin, la voz de “los pueblos”, ya todos - éste es el gran avance y la gran oportunidad - iguales en dignidad, sea cual sea el género, la ideología, la creencia, la etnia....Por fin, la voz de los pueblos para tener en sus manos las riendas de la gobernanza mundial, cautivas hoy en las de unos grupos plutocráticos (G-6,G-7,G-8,G-20), dependientes a su vez de los inmensos consorcios que, a escala global, nos vigilan, dominan, condicionan...Los mismos gigantes tecnológicos que nos han permitido expresarnos libremente nos impiden ahora poder hacerlo para reconducir las sombrías tendencias presentes.

Tendremos que vivir muy despiertos y diligentes para que los tiempos de la post-COVID no sean iguales a los de la pre-COVID, para que la “nueva normalidad” no sea la “normalidad” de antes. Debemos leer y releer, oír y oír de nuevo, los preciosos versos de Mario Benedetti   en “Cuando la tormenta pase“, recitados magistralmente por Nacha Guevara: “… Y entonces recordaremos todo aquello que perdimos / y de una vez aprenderemos / todo lo que no aprendimos “. Por primera vez en la historia, las amenazas son globales y algunas potencialmente irreversibles. Conozco muy bien lo que significa la más terrible expresión: “ya no tiene remedio”, porque en 1967 inicié los análisis en neonatos para el diagnóstico de enfermedades metabólicas que, si no se tratan a tiempo, afectan de tal modo el funcionamiento neuronal, que se produce una grave discapacidad sin retorno. Al principio, podíamos evitar media docena de alteraciones. Luego se ha ido ampliando y actualmente con “la prueba del talón” ya pueden prevenirse unas 30 afecciones patológicas… que estamos procurando ampliar a través de la genómica....

Es en salud y, sobre todo, en los procesos irreversibles, en los que deben invertirse buena parte de los desorbitados fondos que hoy se dedican a la defensa territorial… mientras los habitantes de estos territorios tan bien protegidos carecen de alimentos, de agua potable, de servicios de salud de calidad, de medios educativos…

No me canso de repetir que es intolerable que cada día mueran de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, al tiempo que se destinan más de 4000 millones de dólares a armas y gastos militares. Es moralmente exigible un nuevo concepto de seguridad que permita, ya era hora, pasar de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón, del perverso secular adagio de “si quieres la paz prepara la guerra” a “si quieres la paz prepara la palabra”, la mediación, el diálogo. Y es que la paz es el reflejo del comportamiento cotidiano, de una educación que permita a todos aprender a ser “ libres y responsables “como establece el artículo primero de la constitución de la Unesco, y a poder ejercer plenamente las facultades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, innovar, !crear !Cada persona capaz de expresar sus propias opiniones y no actuar al dictado de nadie, ni seguir directrices dogmáticas, fanáticas, supremacistas....Se trata de cambiar uno mismo para entrar en la nueva era, en la que ya podrá ponerse en práctica la gran fórmula, entonces prematura, de Franklin Delano Roosevelt al final de la Segunda Guerra Mundial, plasmada en el inicio de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos,...hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”.

Pero sólo fueron Estados los que formaron parte de la Asamblea General… y con cinco vetos (los ganadores de la contienda). Los grandes poderes desoyeron reiteradamente las advertencias de los científicos que le recordaban la necesidad de cuidar la biosfera (UNESCO, desde 1949; los límites del crecimiento, Club de Roma 1972; limitar las emisiones de CO2 y de otros gases con “efecto invernadero“ y el deterioro del fitoplancton marino, esencial para su recaptura, Academia de Ciencias de los EEUU 1979; y la Agenda 21, elaborada con gran precisión en la 1ª

Cumbre de la Tierra, Maurice Strong, Río de Janeiro 1992; la perfecta “hoja de ruta” para el antropoceno que representa la “Carta de la Tierra”, 2000 y la 2ª Cumbre en Johannesburgo, 2002)…

La gobernanza plutocrática neoliberal, iniciada por Reagan a finales de la década de los 80 con el G-6y ampliada después al G-7, G-8...y finalmente al G-20 con motivo de la crisis financiera del 2008, marginó progresivamente al multilateralismo y centró toda la atención en el PIB, ampliando sin cesar la brecha social, consintiendo y utilizando los paraísos fiscales, aplazando como hechos irremediables el adecuado tratamiento al narcotráfico y la corrupción... El “gran dominio” (militar, económico, energético, mediático) llegó hasta desobedecer al Consejo de Seguridad invadiendo Irak basándose en la suposición y la mentira...

Y luego, dejando siempre a un lado a las Naciones Unidas, abordó de forma tan interesada como errática la “primavera árabe”… Fue necesario que los Estados Unidos eligieran a un presidente democrático y de la calidad de Barack Obama para que se lograra en el otoño de 2015 una pausa de esperanza al suscribir los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y la Resolución de las Naciones Unidas “para transformar

el mundo” mediante la puesta en práctica de la Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible)...

Duró muy poco: a los pocos meses, el insólito presidente Donald Trump proclamaba, recién nombrado, que no llevaría a cabo los acuerdos adoptados por su antecesor. Y, además, para remachar su actitud anti-científica, aceleró la obtención de petróleo por el procedimiento altamente contaminante del “fracking”. Frente a todas estas intolerables decisiones y actitudes, el mundo guardó silencio. Y la Unión Europea, que tanto tenía que decir y objetar, silencio. Todos los espacios ocupados por los mercados, todo índice, el PIB, y los mercaderes condicionando las decisiones políticas en América Latina y en todas partes, y explotando los yacimientos de recursos de toda índole (carburantes, litio, coltán…) al tiempo que privatizaban de forma patente o encubierta servicios esencialmente públicos y negociaban con lo que nunca hubiera debido ser mercancía.

En la vorágine global del neoliberalismo, todo se había olvidado… y buena parte de la ciudadanía se hallaba abducida, en especial por las redes sociales, participando en una carrera de consumo y abstracción que sólo de cuando en cuando recibía avisos, cuyo impacto decrecía rápidamente, que alertaban sobre los emigrantes ahogados en el Mediterráneo o que se abandonaban a su suerte en ignominiosos campos de concentración… o sobre las colas que se formaban en su propia ciudad “rica” por los que carecen de todo, hasta de techo… o de las maltrechas democracias que permitían las más diversas formas de fanatismo, xenofobia…

Y entonces llegó el coronavirus. Y lo que habría sido una epidemia más en la larga y densa historia de la humanidad, pasó a ser pandemia por la inverosímil movilidad de la ciudadanía mundial… hasta el punto de que países como España se habían convertido en simples receptores de turistas... deslocalizando en buena medida la producción propia y atentos sólo a los índices bursátiles. Y las Uniones regionales, ineficientes e irrelevantes, cuando más falta hacían en el tablero global. La mismísima Unión Europea se había convertido en una simple unión monetaria, insolidaria y precariamente democrática (¡las decisiones deben adoptarse por unanimidad! y la  unanimidad es la antítesis de la democracia)...En las sesiones inaugurales de la ONU, únicamente dos Estados europeos - Francia y España -defendían el multilateralismo sin ambages...

Con el confinamiento, los “pueblos” pudieron reflexionar y valorar lo que tenían y lo que querían… Y darse cuenta de lo que importa en realidad…. Han tenido, finalmente, la serenidad que se requiere para ser capaces de discernir lo esencial. Y actuar con templanza, sin ataduras ni, sobre todo, apasionamientos y apremios que llevan al menosprecio del “otro”. Y también la ciudadanía retenida en casa se pregunta, entre otras cosas, como puede tolerarse que la justicia se imparta por jueces claramente sesgados en favor de una ideología u otra... ¿Cómo puede ser, se han preguntado, que en países como los EEUU y España se hable con toda naturalidad a jueces “conservadores” y “progresistas” cuando la justicia debe ser referencia de imparcialidad e independencia?

Sí, han sido muy numerosos los que se han apercibido de la “globalización de la ignorancia y la pobreza” en la que se estaban sumergiendo, convirtiéndose en impasibles espectadores en lugar de “actores activos”. En enero de 2021 es ya alto el porcentaje de quienes  han advertido de que, por primera vez, tienen voz. Y de que ya pueden impulsar grandes clamores presenciales y en el ciberespacio, de tal modo que sean “los pueblos” los que “resuelvan evitar a las generaciones venideras el horror” del deterioro de la calidad de vida sobre la Tierra, del desamor, del fanatismo, de la animadversión...Valorar las innumerables cosas buenas que ha traído la tecnología informática y poner especial cuidado para que la inteligencia “artificial” se halle siempre al servicio de la humana, de laque es fruto, y no al revés.

Voz de los pueblos y deber de memoria para, juntos, iniciar una nueva era. Conscientes de que cada ser humano puede anticiparse y !crear!, es ahora posible inventar el futuro. La solución está en detectar destellos de luz, en la perseverancia, en no rendirse nunca. En mi vida ha sido muy importante recordar aquel grito de “Presidente, non si renda!” de un joven italiano al final de una reunión sobre el derecho a la alimentación que presidía en Roma a principios del siglo XX. Todos votaron a favor…, excepto los representantes del presidente Bush Jr. Lo mismo aconteció en 1989 con Bush padre en la Convención de los Derechos Humanos de la Infancia. El único país del mundo que ha rehusado reconocer el valor supremo de cada niño. Mientras mantenga su hegemonía no podrá eliminarse la amenaza nuclear y se seguirán invirtiendo miles de millones al día en armas y gastos militares. Y seguirá sin haber dinero para el desarrollo endógeno, y el cuidado de la salud para una vida digna. Y para que los científicos puedan diseñar el por-venir distinto que está por-hacer.

Voz de los pueblos participando activamente en la gobernanza multilateral, para, actuando siempre conforme a la Agenda 2030, “cambiar de rumbo y nave”, como recomendó José Luis Sanpedro a la juventud del 15-M.

“Hay que cambiar de vía“, acaba de escribir, casi centenario, Edgar Morin. De  vía y de estilo de vida. ¡Qué maravilloso sería que este fuera el retoño de la COVID-19! Ahora ya sabemos que es posible porque, en versos de María Novo: “Aprendimos el valor de la reflexión y el tiempo. / Enhebremos con ellos la paz de cada día”.


Publicado en Other News