Con Joe Biden y Kamala Harris, ahora sí, “Nosotros, los pueblos “

miércoles, 3 de febrero de 2021

    “Cuando se dejan pasar los

                                  momentos críticos ,es inútil

                                  después correr para alcanzarlos” 

El 2 de noviembre de 2008 escribí un artículo titulado “He tenido un sueño: ¡Obama, Presidente de los Estados Unidos!”... “He soñado que el sueño de Martin Luther King se hacía realidad. He soñado que, por fin, mujeres y hombres, negros y blancos, jóvenes y viejos eran capaces de vivir en los Estados Unidos pacíficamente con un presidente de piel morena... Obama representa el cambio, un nuevo paradigma, pero también un nuevo estilo, una nueva forma de enfrentar los desafíos, guiado por valores éticos y principios democráticos, las mismas oportunidades, la ilusión cotidiana... Obama, afroamericano, ciudadano del mundo para ciudadanos del mundo conscientes del conjunto de la aldea global y no solo de sus barrios más prósperos....

Se necesita, como Maimónides en su “Guía de perplejos”, alguien al frente de la nación más poderosa de la tierra que infunda respeto y confianza, que tenga la competencia y los equipos necesarios para aprovechar una ocasión histórica de cambios radicales, de tal modo que los súbditos, en Estados Unidos y en el mundo entero, se transformen en ciudadanos”.

Se cumplió el sueño y, en unos años muy difíciles por la crisis financiera a escala mundial, se produjeron grandes cambios en las tendencias y perspectivas de la época neoliberal y plutocrática de sus antecesores.

Restableció la relaciones con el multilateralismo democrático y, por primera vez en muchas décadas, escuchó atentamente los consejos de la comunidad científica internacional, suscribiendo en otoño de 2015 los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible) “para transformar el mundo”.

Como había escrito Lluis Bassets en los días inmediatos de su nombramiento, “se trata de un presidente nuevo para un tiempo radicalmente nuevo”.

Después de tantos llamamientos desoídos, después de tantas promesas incumplidas, el legado del Presidente Obama fue una auténtica pausa de esperanza: por primera vez en la historia, lo seres humanos eran progresivamente conscientes de la necesidad de unir sus esfuerzos para hacer frente a amenazas globales potencialmente irreversibles, y hacerlo desde el reconocimiento de su igual dignidad y de la capacidad de expresarse libremente, gracias en buena medida a la nueva tecnología de la información y comunicación.

Hace años que vengo poniendo de manifiesto que es inadmisible, desde todos los puntos de vista, que cada día se inviertan 4000 millones de dólares en armas y gastos militares, al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad… La solución es clara: multilateralismo democrático en lugar de plutocracia.

Hay que proceder a una rápida reforma del Sistema de las Naciones Unidas, empezando por la Asamblea General, que contaría con un 50 % de representantes de Estados y un 50 % de delegados de la sociedad civil y sus instituciones, con voto ponderado pero no veto, y añadiendo al actual Consejo de Seguridad un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental.

Multilateralismo… ¡democrático! Democracia genuina a escala local, nacional, regional, internacional. Democracia ética, social, política, económica y cultural, tal como figura en el texto borrador de la Declaración Universal de la Democracia[1], que se redactó hace unos años con Karel Vasak, Juan Antonio Carrillo Salcedo…  y fue suscrito, después, entre otras personalidades bien acreditadas, por Mario Soares, Adolfo Pérez Esquivel, Javier Pérez de Cuéllar, Boutros Boutros Ghali.....habiendo incorporado matices y sugerencias de notorios expertos en este tema.

Insisto y subrayo que la solución es la democracia a escala local y mundial: la voz de los pueblos, de todos los pueblos. Con ellos alcanzaríamos la “solidaridad intelectual y moral de la humanidad “que proclama la Constitución de la Unesco, uno de los documentos más luminosos del siglo XX, que comienza así: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Construir la paz a través de la educación de todos durante toda la vida.

Desde siempre vivimos en el contexto de la ley del más fuerte. “Si quieres la paz, prepara la guerra”, proclama un adagio especialmente perverso. Tendremos ahora que pasar de una cultura de enfrentamiento a una cultura de conversación, de una cultura de imposición a una de relaciones fraternales, como reza el artículo primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Me gusta repetir que el pasado ya está escrito. Solo podemos describirlo y debemos hacerlo fidedignamente.

Pero el por-venir, que está por-hacer, debemos escribirlo todos juntos, inspirados en los grandes valores universales, en favor de la dignidad de toda la especie humana y recordando siempre que sólo unidos, juntas las manos y voces, podremos afrontar los múltiples desafíos globales que se ciernen sobre la humanidad en los albores de una nueva era, el antropoceno, con valientes planteamientos e inéditas respuestas.

El tiempo del silencio ha concluido. Deber de memoria y deber de acción: puesta en práctica de la Agenda 2030; rápida concertación a escala mundial para la eliminación de las armas nucleares; regulación del tráfico y consumo de drogas ilegales; eliminación de los paraísos fiscales y de los grupos plutocráticos…; nuevo concepto de seguridad “humana”; fomento de la ciencia y del consejo de quienes poseen los conocimientos adecuados; incremento de las medidas preventivas, especialmente de índole sanitaria; asegurar la independencia de la justicia; educación para todos a lo largo de toda la vida...para inventar el futuro y, con indomable resiliencia, no aceptar nunca más imposiciones, dogmatismo, supremacismo... Cada ser humano único capaz de crear, nuestra esperanza.

Con Joe Biden y Kemala Harris al timón de La Casa Blanca, es perentorio disponernos a reconsiderar muchos supuestos y “cambiar de rumbo y nave”, como tan certeramente recomendaba José Luis Sampedro a la juventud del 10-M y es procedente repetir ahora.

Excelente augurio es la reposición de la imagen de Rosa Parks en el Despacho Oval. Con su noble y valiente actitud, aquella humilde costurera inspiró a Martin Luther King y consiguió una fantástica movilización en favor de la igual dignidad.

En aquel entonces la participación ciudadana era limitada y presencial. Hoy puede ser inmensa y en el ciberespacio. Hoy “los pueblos” ya  pueden, por primera vez en la historia, participar y dar una nueva dimensión a la democracia a escala mundial. “Libres y responsables”, tenemos que estar a la altura de las presentes circunstancias. Podemos, debemos. Es imperativo atreverse.....para que las generaciones que llegan a un paso de la nuestra no pronuncien aquellas  terribles palabras de Albert Camus, que tanto me impresionaron, que tanto he repetido: “Les despreciamos porque, pudiendo tanto, se atrevieron a tan poco”.

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[1] https://declaraciondemocracia.wordpress.com/ ”Día 15 de septiembre, Día Internacional de la Democracia”, blog 18 /09/2018 http://federicomayor.blogspot.com/2018/09/dia-15-de-septiembre-dia-internacional.html , y “Nosotros, los pueblos-Adopción de una Declaración Universal de la Democracia para entrar adecuadamente en la nueva era”, 9/10/2018 http://federicomayor.blogspot.com/2018/10/nosotros-los-pueblos.html

2021, por fin los pueblos. Deber de memoria y de acción

miércoles, 6 de enero de 2021


“Tot está per fer i tot es possible....

                              pero ¿quí si no tots?”

                                  Miquel Martí i Pol

El confinamiento por la COVID-19 ha esclarecido muchas cosas. Ha sido aleccionador. Y, ahora, deber de memoria, es imperativo no olvidar. Y darnos cuenta de que ha llegado el momento -después de siglos de silencio y sumisión, ya podemos expresarnos libremente- de participar, de escuchar y conciliar, de actuar, de construir un futuro distinto, de sobreponernos al inmenso poder mediático, considerándolo como una terrible “arma de distracción masiva”, según afortunada expresión de Soledad Gallego. Por fin, la voz de “los pueblos”, ya todos - éste es el gran avance y la gran oportunidad - iguales en dignidad, sea cual sea el género, la ideología, la creencia, la etnia....Por fin, la voz de los pueblos para tener en sus manos las riendas de la gobernanza mundial, cautivas hoy en las de unos grupos plutocráticos (G-6,G-7,G-8,G-20), dependientes a su vez de los inmensos consorcios que, a escala global, nos vigilan, dominan, condicionan...Los mismos gigantes tecnológicos que nos han permitido expresarnos libremente nos impiden ahora poder hacerlo para reconducir las sombrías tendencias presentes.

Tendremos que vivir muy despiertos y diligentes para que los tiempos de la post-COVID no sean iguales a los de la pre-COVID, para que la “nueva normalidad” no sea la “normalidad” de antes. Debemos leer y releer, oír y oír de nuevo, los preciosos versos de Mario Benedetti   en “Cuando la tormenta pase“, recitados magistralmente por Nacha Guevara: “… Y entonces recordaremos todo aquello que perdimos / y de una vez aprenderemos / todo lo que no aprendimos “. Por primera vez en la historia, las amenazas son globales y algunas potencialmente irreversibles. Conozco muy bien lo que significa la más terrible expresión: “ya no tiene remedio”, porque en 1967 inicié los análisis en neonatos para el diagnóstico de enfermedades metabólicas que, si no se tratan a tiempo, afectan de tal modo el funcionamiento neuronal, que se produce una grave discapacidad sin retorno. Al principio, podíamos evitar media docena de alteraciones. Luego se ha ido ampliando y actualmente con “la prueba del talón” ya pueden prevenirse unas 30 afecciones patológicas… que estamos procurando ampliar a través de la genómica....

Es en salud y, sobre todo, en los procesos irreversibles, en los que deben invertirse buena parte de los desorbitados fondos que hoy se dedican a la defensa territorial… mientras los habitantes de estos territorios tan bien protegidos carecen de alimentos, de agua potable, de servicios de salud de calidad, de medios educativos…

No me canso de repetir que es intolerable que cada día mueran de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, al tiempo que se destinan más de 4000 millones de dólares a armas y gastos militares. Es moralmente exigible un nuevo concepto de seguridad que permita, ya era hora, pasar de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón, del perverso secular adagio de “si quieres la paz prepara la guerra” a “si quieres la paz prepara la palabra”, la mediación, el diálogo. Y es que la paz es el reflejo del comportamiento cotidiano, de una educación que permita a todos aprender a ser “ libres y responsables “como establece el artículo primero de la constitución de la Unesco, y a poder ejercer plenamente las facultades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, innovar, !crear !Cada persona capaz de expresar sus propias opiniones y no actuar al dictado de nadie, ni seguir directrices dogmáticas, fanáticas, supremacistas....Se trata de cambiar uno mismo para entrar en la nueva era, en la que ya podrá ponerse en práctica la gran fórmula, entonces prematura, de Franklin Delano Roosevelt al final de la Segunda Guerra Mundial, plasmada en el inicio de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos,...hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”.

Pero sólo fueron Estados los que formaron parte de la Asamblea General… y con cinco vetos (los ganadores de la contienda). Los grandes poderes desoyeron reiteradamente las advertencias de los científicos que le recordaban la necesidad de cuidar la biosfera (UNESCO, desde 1949; los límites del crecimiento, Club de Roma 1972; limitar las emisiones de CO2 y de otros gases con “efecto invernadero“ y el deterioro del fitoplancton marino, esencial para su recaptura, Academia de Ciencias de los EEUU 1979; y la Agenda 21, elaborada con gran precisión en la 1ª

Cumbre de la Tierra, Maurice Strong, Río de Janeiro 1992; la perfecta “hoja de ruta” para el antropoceno que representa la “Carta de la Tierra”, 2000 y la 2ª Cumbre en Johannesburgo, 2002)…

La gobernanza plutocrática neoliberal, iniciada por Reagan a finales de la década de los 80 con el G-6y ampliada después al G-7, G-8...y finalmente al G-20 con motivo de la crisis financiera del 2008, marginó progresivamente al multilateralismo y centró toda la atención en el PIB, ampliando sin cesar la brecha social, consintiendo y utilizando los paraísos fiscales, aplazando como hechos irremediables el adecuado tratamiento al narcotráfico y la corrupción... El “gran dominio” (militar, económico, energético, mediático) llegó hasta desobedecer al Consejo de Seguridad invadiendo Irak basándose en la suposición y la mentira...

Y luego, dejando siempre a un lado a las Naciones Unidas, abordó de forma tan interesada como errática la “primavera árabe”… Fue necesario que los Estados Unidos eligieran a un presidente democrático y de la calidad de Barack Obama para que se lograra en el otoño de 2015 una pausa de esperanza al suscribir los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y la Resolución de las Naciones Unidas “para transformar

el mundo” mediante la puesta en práctica de la Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible)...

Duró muy poco: a los pocos meses, el insólito presidente Donald Trump proclamaba, recién nombrado, que no llevaría a cabo los acuerdos adoptados por su antecesor. Y, además, para remachar su actitud anti-científica, aceleró la obtención de petróleo por el procedimiento altamente contaminante del “fracking”. Frente a todas estas intolerables decisiones y actitudes, el mundo guardó silencio. Y la Unión Europea, que tanto tenía que decir y objetar, silencio. Todos los espacios ocupados por los mercados, todo índice, el PIB, y los mercaderes condicionando las decisiones políticas en América Latina y en todas partes, y explotando los yacimientos de recursos de toda índole (carburantes, litio, coltán…) al tiempo que privatizaban de forma patente o encubierta servicios esencialmente públicos y negociaban con lo que nunca hubiera debido ser mercancía.

En la vorágine global del neoliberalismo, todo se había olvidado… y buena parte de la ciudadanía se hallaba abducida, en especial por las redes sociales, participando en una carrera de consumo y abstracción que sólo de cuando en cuando recibía avisos, cuyo impacto decrecía rápidamente, que alertaban sobre los emigrantes ahogados en el Mediterráneo o que se abandonaban a su suerte en ignominiosos campos de concentración… o sobre las colas que se formaban en su propia ciudad “rica” por los que carecen de todo, hasta de techo… o de las maltrechas democracias que permitían las más diversas formas de fanatismo, xenofobia…

Y entonces llegó el coronavirus. Y lo que habría sido una epidemia más en la larga y densa historia de la humanidad, pasó a ser pandemia por la inverosímil movilidad de la ciudadanía mundial… hasta el punto de que países como España se habían convertido en simples receptores de turistas... deslocalizando en buena medida la producción propia y atentos sólo a los índices bursátiles. Y las Uniones regionales, ineficientes e irrelevantes, cuando más falta hacían en el tablero global. La mismísima Unión Europea se había convertido en una simple unión monetaria, insolidaria y precariamente democrática (¡las decisiones deben adoptarse por unanimidad! y la  unanimidad es la antítesis de la democracia)...En las sesiones inaugurales de la ONU, únicamente dos Estados europeos - Francia y España -defendían el multilateralismo sin ambages...

Con el confinamiento, los “pueblos” pudieron reflexionar y valorar lo que tenían y lo que querían… Y darse cuenta de lo que importa en realidad…. Han tenido, finalmente, la serenidad que se requiere para ser capaces de discernir lo esencial. Y actuar con templanza, sin ataduras ni, sobre todo, apasionamientos y apremios que llevan al menosprecio del “otro”. Y también la ciudadanía retenida en casa se pregunta, entre otras cosas, como puede tolerarse que la justicia se imparta por jueces claramente sesgados en favor de una ideología u otra... ¿Cómo puede ser, se han preguntado, que en países como los EEUU y España se hable con toda naturalidad a jueces “conservadores” y “progresistas” cuando la justicia debe ser referencia de imparcialidad e independencia?

Sí, han sido muy numerosos los que se han apercibido de la “globalización de la ignorancia y la pobreza” en la que se estaban sumergiendo, convirtiéndose en impasibles espectadores en lugar de “actores activos”. En enero de 2021 es ya alto el porcentaje de quienes  han advertido de que, por primera vez, tienen voz. Y de que ya pueden impulsar grandes clamores presenciales y en el ciberespacio, de tal modo que sean “los pueblos” los que “resuelvan evitar a las generaciones venideras el horror” del deterioro de la calidad de vida sobre la Tierra, del desamor, del fanatismo, de la animadversión...Valorar las innumerables cosas buenas que ha traído la tecnología informática y poner especial cuidado para que la inteligencia “artificial” se halle siempre al servicio de la humana, de laque es fruto, y no al revés.

Voz de los pueblos y deber de memoria para, juntos, iniciar una nueva era. Conscientes de que cada ser humano puede anticiparse y !crear!, es ahora posible inventar el futuro. La solución está en detectar destellos de luz, en la perseverancia, en no rendirse nunca. En mi vida ha sido muy importante recordar aquel grito de “Presidente, non si renda!” de un joven italiano al final de una reunión sobre el derecho a la alimentación que presidía en Roma a principios del siglo XX. Todos votaron a favor…, excepto los representantes del presidente Bush Jr. Lo mismo aconteció en 1989 con Bush padre en la Convención de los Derechos Humanos de la Infancia. El único país del mundo que ha rehusado reconocer el valor supremo de cada niño. Mientras mantenga su hegemonía no podrá eliminarse la amenaza nuclear y se seguirán invirtiendo miles de millones al día en armas y gastos militares. Y seguirá sin haber dinero para el desarrollo endógeno, y el cuidado de la salud para una vida digna. Y para que los científicos puedan diseñar el por-venir distinto que está por-hacer.

Voz de los pueblos participando activamente en la gobernanza multilateral, para, actuando siempre conforme a la Agenda 2030, “cambiar de rumbo y nave”, como recomendó José Luis Sanpedro a la juventud del 15-M.

“Hay que cambiar de vía“, acaba de escribir, casi centenario, Edgar Morin. De  vía y de estilo de vida. ¡Qué maravilloso sería que este fuera el retoño de la COVID-19! Ahora ya sabemos que es posible porque, en versos de María Novo: “Aprendimos el valor de la reflexión y el tiempo. / Enhebremos con ellos la paz de cada día”.


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Delito de silencio

martes, 1 de diciembre de 2020

Medioambiente y mínimos sociales: movilización popular antes de que sea demasiado tarde.

“Más que la injusticia de los malvados temo el silencio de los justos”
Mahatma Ghandi
 
No podemos seguir guardando silencio, adaptados disciplinadamente a la rutina cotidiana, ocupados en nuestros problemas diarios, en las aficiones que nos abstraen… Ahora ya tenemos voz. Ya no hay disculpa para no opinar, para no proponer con denuedo aquellas iniciativas que pueden favorecer los cambios radicales que son exigibles en este momento.
 
Especialmente cuando se trata de procesos potencialmente irreversibles y en los que pueden alcanzarse puntos de no retorno, el silencio popular puede convertirse en complicidad con quienes siguen impulsando sistemas sociales y económicos que incrementan las asimetrías y las situaciones extremas.
 
Ejemplos de propuestas que deberían recibir múltiples e inmediatas adhesiones:

1)    Incrementar inmediatamente los fondos para un desarrollo integral, endógeno, sostenible y humano de tal modo que la emigración forzada por el hambre y la pobreza extrema pueda reducirse a corto y largo plazo. Las Naciones Unidas, a través de su Programa para el Desarrollo (PNUD), llevaron a la práctica proyectos que permitieran una vida digna a las personas en sus países de origen. Con la economía neoliberal las aportaciones prácticamente han desaparecido. En lugar de aumentarlas, los países más prósperos –empezando por Europa- adoptaron medidas de drástica reducción de estas ayudas (en España, casi se alcanzó el 0.6 % del PIB en 2008, cayendo después vertiginosamente).

Los  ocho Objetivos del Milenio –incumplidos en su mayoría- se pasaron a diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible en el año 2015… ¡sin compromisos económicos ni institucionales! Las aguas del Mediterráneo sólo volverán a ser  transparentes por la solidaridad. ¿Qué fuentes de recursos existen? Creo que el Llamamiento del International Peace Bureau, Premio Nobel de la Paz de 1910, sobre “desarme para el desarrollo” es la única solución que podría rápidamente reconducir las presentes tendencias. No me canso de repetir que cada día se invierten más de 4000 millones de dólares en armas y gastos militares al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad. Bastaría con reducir en un 20% estas descomunales cifras para seguir garantizando la seguridad territorial pero extendiéndola  a otras áreas (alimentaria, sanitaria, reacción ante catástrofes naturales) que producen diariamente un número estremecedor de víctimas. Estas “otras guerras” –¡tengamos en cuenta las larguísimas colas de personas que en países “prósperos” se forman ante los centros de distribución gratuita de alimentos!- ensombrecen los horizontes de una ciudadanía que hoy es consciente de la imperiosa necesidad de cambiar las manos armadas y alzadas por las manos abiertas y tendidas.

En consecuencia,  es preciso –segundo párrafo del preámbulo de  la Declaración Universal de los Derechos Humanos indica que si no logran ejercer plenamente estos derechos, los seres humanos pueden “verse compelidos a la rebelión”- reivindicar con grandes clamores populares, ante la amenaza de procesos irreversibles, un nuevo sistema económico, que disminuya la actual brecha social y permita poner realmente en práctica la igual dignidad, fundamento de todos los valores y derechos.

Hoy tenemos ya las pautas para una convivencia armónica en la nueva era: la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el otoño de 2015 “para transformar el mundo”.
Si seguimos viendo sin inmutarnos las terribles imágenes de Honduras después del paso de los huracanes… o de los inmigrantes hacinados en Canarias… al tiempo que se incrementan las inversiones en armas y enviajes espaciales… delito de silencio.
 
2)    Quieran o no quieran reconocerlo los más encumbrados mandatarios y  mercaderes, la humanidad ha entrado en la nueva era del “antropoceno”, que se caracteriza por las actividades de los seres humanos que afectan directamente las condiciones de habitabilidad terrestre. En pocas décadas, el incremento demográfico unido a la mayor longevidad y al consumo irresponsable de carburantes que producen “gases con efecto invernadero” en cantidades progresivamente superiores a la capacidad de recaptura por la clorofila de los bosques y del plancton marino, el deterioro ecológico se ha incrementado. A pesar de las advertencias que desde hace muchos años  han emitido, con incesante apremio, instituciones como la UNESCO, el Club de Roma, la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, las Cumbres de la Tierra, en especial la de Río de Janeiro en 1992… ha prevalecido la ley de los mercados y la gobernanza neoliberal, encomendada a grupos plutocráticos, ha sido incapaz de favorecer otros estilos de vida y de consumo que hubieran podido, en los albores de siglo y de milenio, esclarecer tan sombríos horizontes.

Nadie puede argumentar que no se han dado cuenta de lo que acontecía, de que no eran conscientes del riesgo que se estaba corriendo, a pesar de las alertas y alarmas sucesivas… porque el Ártico se ha fundido en buena medida, la Antártida empieza a agrietarse… ¿Quieren algo más patente para convencerse de una vez que ahora es la voz del pueblo la que debe ser escuchada y no la de los gigantescos consorcios que depositan fondos inmensos en paraísos fiscales?

Se trata de una inaplazable responsabilidad intergeneracional. No pueden mirar a los ojos de la juventud y de la infancia sin poner remedio, inmediatamente, a la actual deriva de la calidad de vida en el planeta. Sería una abominable vejación histórica. Si no reaccionamos cuando el mundo está cerca de alcanzar puntos de no retorno, nuestros descendientes podrían volver la vista atrás y exclamar, como Albert Camus, que “les despreciamos porque pudiendo tanto se atrevieron a tan poco”.
 
3)    La solución está en la educación “para ser libres y responsables”, como establece el artículo 1º de la Constitución de la UNESCO. Educación para ser capaces de reflexionar y actuar en virtud de nuestras propias meditaciones, no aceptando hacerlo al dictado de nadie ni intimidados por poder alguno. Es ineludible e impostergable un compromiso social y educativo que conduzca a la “autonomía personal”, a “dirigir con sentido la propia vida”, en lúcida expresión de D. Francisco Giner de los Ríos.

Ha llegado el momento de la reacción ponderada y firme, de la insumisión, de iniciar el gran cambio hacia la transparencia y el profundo conocimiento de la realidad, premisa para poder transformarla adecuadamente.

Educación para decidir el comportamiento cotidiano adecuado en escenarios de grandes incertidumbres y complejidad, con notorias lagunas de ignorancia e insolidaridad. ¿A qué espera la comunidad intelectual para manifestarse en contra de la gobernanza plutocrática? Da la impresión de que está distraída, esperando a Godot. Pero, ya lo advirtió Samuel Beckett, Godot no llegará, porque Godot no existe.
 
4)    Otro motivo de gran clamor en el ciberespacio es la interpretación nociva de la “inteligencia artificial”. Es la inteligencia humana, que ha permitido el desarrollo de la informática y todas sus extraordinarias y útiles aplicaciones la que debe siempre prevalecer. La máquina al servicio de los seres humanos, pero nunca al contrario. “Además de”, sí. “En lugar de”, no.

Hasta hace poco –es algo que debe repetirse para que no se realicen equívocas retrospectivas- la gran mayoría de la gente nacía, vivía y moría en unos cuantos kilómetros cuadrados, sin conocer lo que sucedía más allá de su entorno inmediato. Eran personas temerosas, obedientes, sumisas, silenciosas. El poder absoluto se ejercía por un grupo limitado de varones y la mujer se hallaba totalmente marginada.

En las últimas tres décadas, esta situación se ha modificado radicalmente y nos llena de esperanza: en buena medida gracias a la tecnología digital, ya sabemos lo que acontece, podemos expresarnos libremente y la mujer está alcanzando, como era fundamental que sucediera, la igualdad total que le corresponde. Sus características propias y sus valores inherentes son fundamentales para la nueva era que se avecina.

Ahora, “Nosotros, los pueblos” ya tenemos voz. Ya podemos  manifestar cuáles son las pautas, las formas de vivir y los referentes para una acción correctora de los erráticos rumbos actuales. En 1945, encomendar estas funciones a “los pueblos” era prematuro. Hoy, es ya posible porque los seres humanos pueden pronunciarse y manifestarse.  
 
Delito de silencio, de complicidad, si en lugar de ser actores de nuestra vida nos limitamos a ser espectadores impasibles, abducidos por el inmenso poder mediático.
 
Delito de silencio si dejamos que sean unos cuantos los que ejerzan el poder de forma autoritaria en lugar de, con la participación de todos, disfrutar de una gobernanza democrática. Democracia a escala personal, local, nacional e internacional. No se debe tolerar ni un día más el protagonismo de los grupos oligárquicos. “Nosotros, los pueblos” debemos fortalecer con apremio el multilateralismo democrático, con unas Naciones Unidas que puedan llevar a efecto, sin fisuras ni aplazamientos, la Agenda 2030.
 
En otro caso, delito de silencio.
 
La democracia no se otorga, se construye con el quehacer cotidiano, cuando los pueblos se ponen de pie y son protagonistas de su destino. No callar, denunciar, protestar y, sobre todo, proponer.
 
En otro caso, delito de silencio.
 
El por-venir está por-hacer. Nuestra mayor responsabilidad es alentar estos convencimientos para que nadie desmaye. Para que nadie se rinda. Debemos ir, como en los versos de Otto René Castillo… “cargados de esperanza /  por los caminos del alba”.