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Las mortajas no tienen bolsillos

lunes, 26 de agosto de 2013

Hace muchos años leí esta frase enormemente aleccionadora en un cementerio francés: “Les linceuls n’ont pas de poches”: “Las mortajas no tienen bolsillos”. Muy ricos o muy pobres, la muerte, eso sí, nos iguala a todos. Me dio mucho qué pensar. Me sigue dando mucho qué pensar, y me sorprende que no sean más numerosos los que, acaudalados, deciden llegar a su último día más livianos de equipaje. ¿De qué les vale llegar al final con unos medios tan excesivos que ni han podido disfrutar ni han sabido facilitar que los disfrutaran otros? 

Buena parte de la felicidad consiste en dar, en repartir, en impulsar, en promover. No en acumular. 

Todos aquellos que van bien provistos, con los bolsillos repletos, piensen en que los sudarios no los tienen. Y compartan. Verán cómo, a medida que sea mayor la largueza, se hará mayor su sonrisa. 

Todos los seres humanos iguales en dignidad. Desiguales al llegar pero todos iguales al partir.

Solidaridad intergeneracional - el resultado de Río + 20 es inadmisible

viernes, 29 de junio de 2012

Al 15M, a todos los movimientos sociales que se han expresado tan oportunamente a través de las redes, me dirijo consternado ante la ausencia de una reacción mundial de total disconformidad de la juventud actual con quienes no hacen frente a los grandes desafíos presentes y, además, mantienen una inmensa presión mediática sobre la ciudadanía, reduciéndola a simple espectadora. 

Los augurios presentes sobre el "antropoceno" -porque por primera vez en la historia la humanidad influye en las condiciones de la Tierra- pueden ser irreversibles y llevar a situaciones que podrían ser dramáticas para la habitabilidad humana. Es necesario un grito colectivo, que reclame, de forma apremiante, un multilateralismo democrático y, a escala regional y local, sistemas democráticos que tengan en cuenta los intereses de los pueblos y dejen de una vez la manipulación por el "gran dominio" (militar, energético, financiero y mediático) y los grupos oligárquicos. 

Tenemos que mirar a los ojos de nuestros hijos y nietos y no aceptar que unos cuantos irresponsables impidan encarar debidamente los grandes retos sobre una vida digna para todos sin exclusión y la sostenibilidad de la naturaleza. 

Solidaridad intergeneracional: que sean cientos los que reclamen en el ciberespacio adhesiones a estas protestas y propuestas. 

Leía hace poco en "El hombre que amaba a los perros" de Leonardo Padura el siguiente pasaje: ..."a Tolstoi la historia le habrá vencido, pero no quebrado. Hasta sus últimos días aquel genio había sabido guardar el don precioso de la indignación moral y por eso lanzaba contra la autocracia su grito de "¡No puedo callarme!". 

Pues a tomar ejemplo todos de Tolstoi.

Democracia = repartir

jueves, 17 de mayo de 2012

Mi padre era un hombre de ideas claras y muy precisamente expresadas. Era persona “hecha a sí misma”, con estudios tan sólo elementales. Trabajador incansable, pasó de ser un obrero sin cualificar de una fábrica de Tortosa, en el Bajo Ebro, a, después de muchos años de estudios en su casa quitándose horas de sueño, director general de una importante fábrica de antibióticos. 

Nunca olvidaré cuando, hablando un día de democracia “auténtica”, me dijo: “La democracia se basa en repartir”. Los que más tienen, los más afortunados deben ser solidarios y ofrecer igualdad de oportunidades a los que tienen menos. 

Que todos los no solidarios lo tengan bien presente: democracia es repartir.