Ética, sí. Observaciones, críticas fundadas en el comportamiento y antecedentes de cualquier persona, y sentimientos (... y asentimientos), sí. Pero sin hacer referencia a sus señoras madres ni comentarios sobre su "estética".
Acabo de leer una columna de opinión en la que, al referirse a una Ministra nombrada recientemente, escribe el autor que no le gusta éticamente ni estéticamente.
Es vergonzoso e inadmisible que se realicen comentarios sobre el físico (especialmente de las damas, muy pocos se refieren a los varones) y se siga aplaudiendo descaradamente a quienes, de forma fehaciente, han corrompido o se han dejado corromper.
Ética, sí. Espero que, a la vista, de los grotescos espectáculos recientes, los ciudadanos sepamos centrar nuestros ataques o alabanzas en la conducta, en la "belleza interior", que depende de cada uno y nunca más en la "belleza exterior", que podemos maquillar pero no modificar esencialmente (salvo excepciones...).