Me gusta el fútbol. Y aprecio la calidad de algunos futbolistas. Sobre todo, los de la "cantera". Pero me parece bochornoso, fuera de lugar e inaceptable que estos jugadores, que son además los mejor gratificados del país -pues por ello forman parte de los seleccionados- se les ofrezcan 600.000 euros (x 23 = 13.8 millones de euros) si ganan el Mundial.
Claro está que esta cifra es muy poca cosa si calculamos el "retorno" mediático que esta victoria originaría. Los que se "pondrán las botas", en cualquier caso, son los que han conseguido que tanto la prensa como los audiovisuales dediquen páginas y horas a la distracción popular, a convertirnos en meros impasibles receptores a los que el tiempo se les va y va de esta forma sin que tengan pausas para reflexionar, para expresarse, para asentir o disentir, para, en suma, ser ciudadanos.
Nos tienen entretenidos. Están ganando la partida.
¿Cuántas acciones de conciliación y paz, desarrollo y rehabilitación después de las catástrofes podrían atenderse con estas "subvenciones añadidas"? ¿Para cuántos hogares representarían un gran alivio?.
Tenemos que cambiar. Cambios radicales, con la participación de los ciudadanos. Incluidos aquellos a quienes nos gusta mucho el fútbol.