De la fuerza a la palabra

lunes, 29 de junio de 2009

De súbditos a ciudadanos. De espectadores a actores que participan y se comprometen con su comportamiento cotidiano a la gran transición desde una cultura secular de imposición, violencia y guerra a una cultura de diálogo, conciliación, alianza y paz.

Estos son los elementos fundamentales para hacer posible el cambio radical que es exigible: conocimiento de la realidad a escala global, lo que permite comparar –una de las principales bases éticas- para apreciar lo que tenemos y conocer nuestras carencias y las de los demás; progresivo porcentaje de mujeres en la toma de decisiones (no llega al 7% en la sociedad actual, todavía con un gran predominio de poder masculino); y capacidad de participación no presencial, por primera vez en la historia, gracias a las modernas tecnologías de la comunicación (SMS, Internet).

Ya no hay excusas para permanecer callados. El tiempo del silencio ha concluido. El poder ciudadano, bien utilizado, podrá ahora expresarse sin cortapisas y no admitir pasivamente lo inadmisible.

De la fuerza a la palabra.

De la insoportable levedad –parafraseando a Kundera- de muchas democracias actuales a democracias con amplia y constante implicación ciudadana.

De la plutocracia representada por los G7, G8, G20… al multilateralismo eficiente, con el Sistema de las Naciones Unidas refundadas a escala mundial.

Los diagnósticos ya están hechos en la mayor parte de los casos. Ahora es tiempo de acción.

Es tiempo de resituar la justicia social y los Derechos Humanos en el centro de las políticas económicas del que fueron erróneamente desplazados por las leyes del mercado, con el lamentable resultado que las crisis actuales –financiera, medioambiental, alimenticia, democrática, ética- reflejan.

Es tiempo de transitar urgentemente desde una economía de guerra (3.000.000 de dólares al día, mientras mueren 60.000 personas de hambre) a una economía de desarrollo sostenible global (energías renovables, alimentos, agua, salud, vivienda).

Es, en suma, el momento, que no debemos desaprovechar, de un nuevo comienzo.

6 comentarios

Jorge Luis dijo...

Coincido plenamente con don Federico Mayor con su pensamiento y solo me premitiría hacer este comentario con respecto al titulo: De la fuerza a la palabra...es así pero tambien podría expresarse como "De la fuerza de las palabras" ya que la palabra siempre tendrá más valor que la fuerza, ésta es efimera aquella siempre perdura.Jorge Luis Maiorano

30 de junio de 2009, 20:25
René Aga dijo...

Muy de acuerdo. El artículo lleva como etiqueta "democracia". Es un término que creo que merece una reflexión especial y que tiene una conexión umbelical con los derechos humanos. Es uno de mis temas favoritos coo se puede ver en estos enlaces, y otros:
http://marismeno.blogspot.com/2009/05/un-catecismo-de-la-democracia-en-80.html
http://marismeno.blogspot.com/2006/10/democracia-donde-estas.html
http://marismeno.blogspot.com/2009/06/la-democracia-el-gobierno-del-pueblo.html

18 de octubre de 2009, 1:14
luiscifu dijo...

Estoy de acuerdo en que la democracia si se ejerce con radicalidad y profundidad es la mejor vacuna contra todo tipo de fanatismos y fundamentalismos. Como Presidente de la Sociedad de Profesores de Filosofia (SEPFI) siempre he mantenido que la educación filosófica debe estar siempre al servicio de la democracia, del diálogo racional y de los valores expresados en los Derechos Humanos.
Luis María Cifuentes

4 de enero de 2011, 18:37
Anónimo dijo...

Parte 1:

Coincido que hay que pasar de la fuerza a la palabra, casi siempre lo he creido, cada dia mas. Sin embargo un camino a veces dificil en las oscuras plazas, calles, suburbios donde la politica no llega, solo los impuestos y de vez en cuando la policia dando palos., que no solucionan, sino que intentan "contienen" la amenaza, generando rechazo, que claramente lleva al odio, el antipatriotismo y todo tipo de lesiones “barriobajeras”.

Y si, esto pasa en nuestro pais, pero la gente cree que son cuatro radicales.

El problema tambien es que las soluciones generalmente propuestas por los que se reconocen como "pacifistas" es huir, sin embargo las soluciones de los "violentos" son claras, guerrilla urbana, esconderse entre la multitud, camuflarse, infiltrarse, propaganda, violencia, agresiones premeditadas etc...

No se huye, esto es un tablero de ajedrez, solo puedes cambiar la pieza de sitio, tarde o temprano te encontraran, pero me da lastima pensar que vivimos para jugar al ajedrez humana, y no podamos vivir en paz y tranquilidad, puesto que huir no forma parte de nuestros planes.

Por todo esto, en una enorme controversia me hallo, puesto que aunque no tema por mi seguridad, si temo por la de otras personas, aunque no las conozca. Porque ideologicamente defiendo el pacifismo, la democracia y la paz, y lo promulgo en la manera de lo posible, aun a veces habiendome podido costar mi propia integridad fisica, algunos lo llaman ser ambiguo, yo digo que he evitado bastantes mas peleas que un “pacifista”. Esto es peligroso a veces para tu tranquilidad, yo lo llamo tener pensamiento propio, y si mi pensamiento es "peligroso", pues tendre que moverme rapido para que no me alcance el peligro. Pero el miedo no me va a “achantar” ni dominar jamas.

Los del Vietcom se tatuaban “Nacidos en el norte, para morir en el sur”
No lo llevo tatuado pero lo hare, de momento lo llevo en el corazon “Nacido en la calle, para morir en la calle”

Solo que la gente que vive en su casa, no entiende esto, tiende a llamarte violento, y claro al final acabas teniendo todo tipo de conflictos familiares y de toda indole por ello... Pero es que ellos la solución que me proponen es dejar de ser quien soy, y eso nunca sucedera, porque yo soy de la calle, y siempre lo sere, aunque no busque problemas, en la calle a veces se tienen sin quererlo (por desgracia).

Y aun dependiendo mi integridad de ello, que poca gente esta dispuesta a dar tiendo a defender bastante la paz, pero es que a veces algunos se las buscan solos.

Por ello hay algo que me choca realmente respecto al tema.

Los "pacifistas" me llaman violento, pero los "violentos" me llaman pacifista.

Esta claro que la relatividad rige las reglas del mundo
¿Pero tanto? ¿Estan ambos lados confundidos? ¿Solo algunos? ¿Simplemente es su visión incompleta? ¿O sera que estoy yo tan confundido como algunos opinan? Porque lo de bicho raro, es seguro. Lo cierto es que no voy a abandonar a nadie. Ahí el dilema.

Realmente es muy sencillo, es mas facil temer y juzgar/criticar, que proponer soluciones, mas adelante expondre las soluciones que estos individuos “pacifistas” “proponen”, que de soluciones tienen mas bien poco, solamente son directrices transmitidas de padre a hijo, y de lo que algunos consideran “Buen ciudadano”, la verdad me importa un carajo si soy buen o mal ciudadano, lleno de tatuajes uno nunca lo sera ya... salvo para los que le conocen. Pero tengo mi conciencia tranquila.

31 de agosto de 2015, 19:26
Anónimo dijo...

Parte 2:

¿La cuestión al respecto es, se puede ser pacifista y violeto a la vez?
¿Hasta que punto la violencia es necesaria? ¿Solo las autoridades, o tambien los ciudadanos?

¿Realmente soy pacifista?, ¿O soy violento? ¿O soy pacifista a veces, y violento otras?
Creo que no todo es blanco y negro para conseguir la paz, y llamar “loco” y “violento” esta de moda.

Pero soy partidario de Tzun Tzu, cuanta menos violencia mejor, pero eso es porque sabes que has ganado la batalla, antes de emprenderla, cosa que yo no tengo clara.
Seria ideal que la palabra violencia y locura desapareciese de todas nuestras cabezas, cosa que nunca pasara mientras haya la gente viva con miedo, en especial a si mismos, por ello siempre tendran alerta el dedo acusador, pero nunca lo usaran contra ellos mismos.

Sin embargo hay otra controversia que comentaba antes, los "pacifistas" que yo conozco tienen tres soluciones para actuar:

1 - Votar (Votar no arregla mis problemas)
2 - Politica (La politica nos da la espalda a la gente de "nuestra calaña")
3 - Denunciar (Desde luego si algo ha arreglado ese procedimiento, es minimo)
4 - Huir (No esta dentro de mis planes, viola mi libertad, y tampoco funciona)

¿Cual son las siguientes soluciones?

Los violentos proclaman otras soluciones, en las que no creo, puesto que creo en la libertad de expresión. Aunque quien hace ese tipo de atrocidades, para mi sin duda de carácter criminal, deberia chuparse quince años de carcel, estar plenamente perseguido por la sociedad y no quedar en un “acto de radicales que a mi no me afecta”.

Me gustaria hallar una solución pacifica, sease integradora, educativa, dialogante, siempre la he buscado, pero no sere yo el unico que lo diga, si no muchos, que estamos hartisimos de estos conflictos bidireccionales que deben acabar ya, pero tampoco respaldamos la violencia como solución. Aunque esto lo digo desde un plano personal, no soy el portavoz de nadie. Quiero una solucion ya, y quiero ganar la guerra antes de emprenderla.

Uno de los problemas es que los politicos no se quieren manchar las manos, no conocen la situación, nada mas que en lo referente a datos oficiales, tampoco dan audiencias, y los que no somos politicos, no podemos hacer nada mas que contenerla, a riesgo de nuestra propia integridad y libertad. Queremos ¡señas!, ¡soluciones! ¡procedimientos!

¿Claro quien va a creer asi en la politica? ¿Como afrontar una vida de pacifista, cuando los democraticos y “pacifistas” te dan la espalda?, o mejor dicho el culo, llamandote violento y no aportando nada nuevo.

31 de agosto de 2015, 19:27
Anónimo dijo...

Lo siento mucho a quien no le guste, pero no voy a aceptar una acusación que es incierta, ala si me llaman vividor, lo acepto, pero si me llaman violento, dire que las palabras mas sensibles e intelectuales son mas violentas que recibir una paliza.

Asi que, depende desde que angulo se mire, no lo acepto, pero tampoco lo niego, ni niego la violencia de las palabras pero tampoco la acepto, que a veces usan los inteligentes, y otras los cobardes. Porque una cosa son las palabras con fuerza, y otra la fuerza con palabras.

31 de agosto de 2015, 20:00