Ante amenazas globales, alianzas globales

viernes, 25 de agosto de 2017

·        Matanzas en Barcelona…, en Niza, en Londres, en París…
·        Pacto inaplazable para un nuevo concepto de seguridad.
·        Ante amenazas globales, alianzas globales.
 
Ahora, como en las anteriores luctuosas ocasiones, lo primero es confortar a las víctimas, a sus familiares y allegados, en toda la medida de lo posible. Ayudarles a superar estos momentos aciagos… pero, sobre todo, es apremiante actuar resueltamente de tal modo que se eviten más víctimas. Deber de memoria permanente de estas víctimas y de todas las víctimas, porque todas las vidas valen lo mismo. Y todas las muertes. Hay que medir y valorar los sucesos con el mismo “rasero moral”… Los que mueren de desamparo y extrema pobreza todos los días; los que -¡más de 6.000!- han ensangrentado el “Mare Nostrum” en 2016; los que mueren en las guerras de Siria, Yemen, Libia; los que, en gran número, perdieron la vida o quedaron mutilados o desplazados en la intolerable invasión de Irak por ambiciones hegemónicas… 

Sin embargo, tenemos que reconocer con sonrojo que los abominables crímenes perpetrados por el “Estado islámico” (ISIS o Daesh) en los últimos meses arrollando a personas inocentes no han sido motivo suficiente para vencer las resistencias para llevar a la práctica cambios radicales en materia de seguridad. El negocio es el negocio y –como ya advirtió Eisenhower- el “gran poder” de la tierra no lo detentan los gobernantes sino el “complejo bélico-industrial”, que alienta insaciablemente mayores inversiones para la seguridad de las fronteras -¡Occidente, España incluida, acaba de aumentar sus gastos militares y en armamento!- sin preocuparse en absoluto de la seguridad alimentaria, sanitaria, ecológica, educativa… de quienes viven dentro de las mismas. No me canso de repetir que es inadmisible desde todos los puntos de vista que cada día se dediquen más de 4.000 millones de dólares a gastos de defensa al tiempo que se mueren de hambre miles de personas, la mayoría de ellas niñas y niños de uno a cinco años de edad. 

Pero de estas víctimas cotidianas no guardamos recuerdo alguno. Ni de los refugiados e inmigrantes con quienes no se cumple el deber de acogida y de ayuda al desarrollo para que puedan vivir dignamente en sus lugares de origen. 

La Europa insolidaria que nos estremece y sonroja no sólo es incapaz de llevar a cabo la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea sino que aplaza el cumplimiento del gran acuerdo de cooperación que ya se ha proyectado en varias ocasiones para hacer frente al terrorismo, mediante una serie de medidas bien articuladas: coordinación permanente con intercambio de datos, experiencias, etc. a través de los servicios de inteligencia en interacción constante a escala europea, y sustancial incremento del número y preparación de los agentes de seguridad, adoptando todas las medidas preventivas posibles y evitando las acciones que pueden incitar el rencor, la animadversión, el fanatismo. Quien siembra odio cosecha terror. Los ojos de los niños inmigrantes confinados en auténticos campos de concentración no transmiten, precisamente, signos de amistad y convivencia pacífica. 

Tolerancia cero, porque son el gran enemigo, con el racismo y la exclusión. Desde luego, tolerancia cero con la yihad, pero igual contundencia con el racismo de Le Pen, las manifestaciones fascistas y neonazis, el “supremacismo” de algunos blancos de los Estados Unidos, tratados por cierto con inadmisible tibieza por el Presidente Trump… Y tolerancia cero con los países árabes que, desde su colosal riqueza, han acallado las reacciones internacionales por su descarada ayuda a las variantes del islamismo que fomentan el ISIS… 

Está claro que la gobernanza mundial no puede hallarse en manos de 7, 8 ó 20 países prósperos: la actual plutocracia ha conducido a la deriva actual que requiere, con auténtica emergencia, cambios radicales. 

Contamos con todos los referentes escritos y verbales necesarios para tomar conciencia y actuar, para no distraemos, para no evadirnos. Hace ahora quince años, en Granada, se publicó el “Manifiesto del 2 de enero” para la convivencia, bajo los auspicios de la Consejería de Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía, bajo la coordinación de Paco Vigueras: “No podemos guardar silencio por más tiempo ante los cadáveres que aparecen en nuestras playas. Nos vienen estos despojos humanos que ponen de manifiesto la decadencia moral del actual orden económico. Nos duele la mirada afligida del superviviente, que es detenido y expulsado, o queda atrapado en la alambrada de la clandestinidad. Son las víctimas del nuevo muro de la vergüenza, levantado por la Europa excluyente en la frontera sur, que nos golpean a todos en la conciencia. El Mediterráneo debe ser un mar para unirnos y no para separarnos, un mar de encuentros y no de prejuicios, un mar de vida y no de muerte”. 

Como vemos por cuanto antecede, se trata de unas amenazas globales ante las que sólo caben acuerdos globales. La única manera de impedir nuevas acciones bélicas inaceptables, de encauzar conflictos armados en curso, de desmantelar tráficos de toda índole, de mediar con autoridad en situaciones de enfrentamiento en cualquier parte… es reforzar el multilateralismo democrático, convocando al efecto, con urgencia histórica, con el apoyo generalizado de los medios de comunicación, una Asamblea General de las Naciones Unidas que resolviera la eliminación de los medios masivos de exterminio, facilitar los procesos de paz y garantizar la habitabilidad de la Tierra. Estas Naciones Unidas cumplirían, por primera vez desde su fundación, lo que establece la Carta: “Nosotros, los pueblos”, y permitiría la adopción unánime de un nuevo concepto de seguridad. La Asamblea General contaría con el 50% de representantes de los Estados y el 50% de representantes de entidades de la sociedad civil. Al Consejo de Seguridad actual se le añadirían un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental. 

Que nadie se engañe: sólo un acuerdo a escala global de esta naturaleza permitiría hacer frente a las amenazas gravísimas que se ciernen sobre la humanidad en estos momentos, y en particular a aquellas en las que se pueden alcanzar puntos de no retorno.

5 comentarios

El auge de la xenofobia en Europa evidencia la postura del ¨yo frente al otro¨. El racismo en USA es el grito del ¨yo frente al otro¨. Incluso a la hora de entregar un currículum prevalece el ¨yo frente al otro¨. El fútbol es otro buen ejemplo de unos perdiendo para que otros ganen.

El sistema basa sus cimientos en lo competencial, y así es imposible escuchar en términos globales. Son cantos de sirena en las condiciones actuales; un vertido químico en Kenia nos suena a ¨otro-mundista¨, y los misiles de Corea es un problema de ¨otros muy lejanos¨. El término ¨globalidad¨ empieza a carecer de sentido en el diccionario: sirve para comunicarnos, pero dudo mucho que lo haga para entendernos.

Propongo una nueva percepción (educación) del ser humano basada en lo colaborativo, en lo contributivo, en lo integrador y en lo igualitario. De lo contrario, sabemos cuál es la meta, sí es preciosa, pero por el contrario el camino es tristemente frondoso, indefinido, inexplorable.

Un abrazo.

26 de agosto de 2017, 9:42

Muchas gracias sr. Federico por sus humanas denuncias.
Resulta estremecedor darnos cuenta del mundo tan hostil e injusto en el que vivimos, y no es para que nos quedemos dormidos, sino al contrario clamarlo a los cuatro vientos para que despertemos, para que presionemos a nuestros gobiernos....millones queremos un mundo justo. Y digo despertemos porque se nos ha engañado a vivir en una sociedad donde lo importante es comprar, vender, consumir, poseer....y así somos esclavos de multitud de cosas inservibles.Los seres humanos necesitamos, aparte de suplir las necesidades básicas, tiempo para no hacer nada: sentir el mundo, sentir la vida, desarrollarnos como seres creativos y sociales donde por naturaleza no vamos a vivir en competencia con el vecino sino en cooperación, nos han engañado también en esto: nuestros vecinos humanos son amigos y no enemigos... Es hora de que rija y nos conduzca nuestra parte humana ética o espiritual: la que desea con todo su corazón un mundo digno para todos, y dejemos atrás esa parte animal que nos va a conducir al abismo. Entre estas dos aguas estamos ahora y la fuerza incesante que hagamos por la justicia y el amor nos despejarán este oscuro y vergonzoso momento de la Humanidad...

26 de agosto de 2017, 23:26
Luis Diaz dijo...

Felicidades por su blog.

En mi opinión, la ONU es, lamentablemente, en estos momentos, un vaso de agua en el desierto; y esta crisis global -concebida desde su inicio sin planes de contingencia- no ha hecho más que empezar.

No se si aprenderemos algo de todo esto. Necesitamos buenos áurigas y no hay gran cosa a la vista.

Saludos.

Luis Díaz

27 de agosto de 2017, 10:15
Peacemaker dijo...

Federico: I invite you to have a conversation through SKYPE during the High Level Meeting in NYC - as an off site event conversation - which after we have our conversation and identify what the High Level Panel needs to hear with regards to redefining the way in which the UN operates - specifically by changing the functionality (and education) of the United Nations Resident Coordinator.

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18 de septiembre de 2017, 3:45
Peacemaker dijo...

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18 de septiembre de 2017, 7:31