¡Atrévanse!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

"Les despreciaba, porque pudiendo tanto
se atrevieron a tan poco"
Albert Camus


-Atreverse a saber.

Recuerdo cuando, en 1966 me dirigía a Oxford para trabajar en el Departamento del Profesor Hans A. Krebs, que me impresionó leer en el emblema del Condado la siguiente frase de Horacio "Sapere aude". ¡Atrévete a saber! Sin saber, sin conocer bien la realidad, no podemos conservarla y protegerla ni transformarla cuando proceda.

Saber como premisa... pero a continuación es preciso utilizar adecuadamente los conocimientos adquiridos. Lo realmente esencial del diagnóstico es el tratamiento a tiempo. Hay que decidir sin demora. En nuestro Laboratorio de Detección de Alteraciones Neurológicas Post Natales, que cursan con deterioro mental irreversible, era fundamental actuar antes de que se llegara a un punto de no retorno.

En el libro "Mañana siempre es tarde" escribí en 1987: "El riesgo sin conocimiento es peligroso, pero el conocimiento sin riesgo es inútil".

-Además de atreverse a saber, es imprescindible saber atreverse.

En los turbulentos y confusos momentos que estamos viviendo, consecuencia de haber cometido el inmenso error de sustituir los principios democráticos y los valores éticos por las leyes del mercado, es imprescindible y apremiante atreverse, para enderezar las torcidas tendencias presentes, para subsanar tantos entuertos, para detener una dramática deriva a escala global, para acelerar la evolución de los acontecimientos de tal modo que se detenga la revolución que se vislumbra.

Atrévanse. Rechacen el acoso de los grandes poderes (económico, militar, energético, mediático...) y pongan los puntos sobre las íes.

Dejen de hacer promesas vanas y reaccionen, especialmente en Europa, como sigue (a título de ejemplo):

- Inmediata reestructuración de la OTAN, adquiriendo la UE autonomía en materia de seguridad, y dejar de adquirir material bélico innecesario y propio, además, de guerras pretéritas.

- Federación fiscal y económica, y emisión de eurobonos, cuidando de no exagerar las atenciones a unas "locomotoras" que corren el riesgo de ir perdiendo vagones y pasajeros.

- Aplazamiento razonable de los plazos de reducción del déficit, regulación de los flujos financieros y terminante eliminación de los paraísos fiscales.

- Equilibrada relocalización industrial.

-Incentivos para la I+D+i.

-Inmediata refundación del multilateralismo, dotando al sistema de las Naciones Unidas de los recursos personales, técnicos y financieros que requiere.

- Reponer los principios democráticos y los derechos humanos en el centro mismo de la gobernación a todas las escalas...

Atrévanse. Pueden. Álcense. No se expongan al desprecio de las generaciones venideras a las que debemos un mañana menos sombrío.

Tragedias que oculta el vaivén de los mercados: la drogadicción y el narcotráfico

viernes, 23 de septiembre de 2011

Es apremiante acabar con esta lacra que tantos desgarros humanos, familiares y sociales conlleva. No podemos seguir esgrimiendo argumentos que ya han demostrado -a qué precio de vidas y sufrimiento- su total inadecuación y falsedad. Urgidos por los problemas financieros, temas tan relevantes como el consumo y tráfico de drogas o el cambio climático permanecen en la sombra.

Pero cada día es más dramática e inadmisible la situación de quienes, directa o indirectamente, se hallan relacionados con el uso de estas sustancias neurotóxicas, naturales o de síntesis.

El problema de las drogas es la demanda, no la oferta. Los EE.UU. se pasan la vida rastreando, con grandes efectivos militares, en los países de origen para evitar, inútilmente, que se inicien las distintas "rutas de la droga"... pero no controlan en absoluto el consumo interno. Apresan a muchos "capos" en otros países pero muy pocos en su propio territorio.

Colombia, Bolivia, México, Guatemala... en América Latina; ...Afganistán en Asia son ejemplos de un reiterado fracaso en todos los intentos de restringir o anular el comercio de estos productos.

¿Ha habido solución militar en Colombia? ¿Solución policial en México? ¿En Guatemala? ¿Y en Afganistán, de cuyos cultivos de adormidera procede el 92% de la heroína que se consume en el mundo?

Están todavía muy recientes las matanzas en Monterrey de 52 personas..., y ayer mismo el ajuste de cuentas entre dos "cárteres" se saldaba con decenas de muertos. Son acciones criminales de quienes han sido declarados el "enemigo público número 1 de la democracia"...

Desde luego que las fuerzas de seguridad deben colaborar para que se cumpla la justicia propia de un Estado de derecho. Pero, ¿ha disminuido el consumo? ¿Se han realizado progresos con las actuales estrategias?

Está claro que la oferta no decaerá.

Está claro que quien busca droga la encuentra.

Está claro que el precio no tiene el menor efecto disuasorio y que, urgidos por la extrema dependencia y apremio del consumo, los adictos son capaces de todas las extorsiones, chantajes, coacciones, afrentas familiares...

Dejémonos impresionar por la desazón y tristeza de un drogadicto. Y tratémoslo como todo ser humano se merece. Advirtamos, alertemos, asistamos... pero sin consentir que el narcotráfico siga constituyendo hoy uno de los mayores y más graves problemas de delincuencia y terrorismo.

Está claro que la solución no es mirar hacia otro lado mientras en las discotecas y salas de fiesta se ofrece todo tipo de "drogas" y, lo que es peor, algunos barrios "malditos" se abandonan a su suerte como irremediables "efectos colaterales".

Está claro que no es un problema de seguridad y solución militar, sino un tema de sanidad pública. Hay que desmontar el terrible andamiaje capilarmente extendido en todo el mundo.

Está claro que mientras produzca pingües beneficios habrá narcotraficantes desde los pequeños "camellos", hasta los grandes "capos" que blanquean los cuantiosos fondos en los paraísos fiscales.

Está claro que, en contra de lo prometido en el "rescate" de las instituciones financieras en 2008, la regulación de las actividades bancarias ilícitas y delictivas no tendrá lugar y que los paraísos fiscales seguirán estando colmados por las mafias y los ciudadanos insolidarios que evaden capitales.

Está claro, en consecuencia, que, como acaeció en el caso de la "Ley seca", los Al-Capone desaparecerán cuando deje de ser un negocio lucrativo.

Está claro que, como en el caso del abuso de alcohol y consumo de tabaco, corresponde exclusivamente a los ciudadanos -con todas las previsiones educativas y de publicidad bien hecha y a gran escala, advirtiendo de los riesgos- la responsabilidad de decidir. La solución está en que dejen de ser mercancías ilegales y se tenga acceso a ellas, como en el caso del tabaco, en cuyas cajetillas se dice que puede matar, sin cauces sinuosos y siniestros.

Está claro que, si a pesar de los avisos de los gravísimos efectos neuronales, se consume, los usuarios deberán ser cuidados como pacientes y atendidos en el marco del sistema de salud.

Está claro que la adopción de estas medidas, ampliamente preconizada hoy por personalidades médicas, políticas y representantes de la ciudadanía, tendrán inmediatamente la oposición de quienes, en mayor o menor medida, se benefician de la actual situación y de quienes, con buena voluntad, siguen creyendo que la adicción puede corregirse por la fuerza, ignorando la inmensa maquinaria terrorista que subyace.

Es urgente un cambio radical e rumbo.

Está claro...

La era del PIB, intolerable, vulnerable, pasajera

miércoles, 21 de septiembre de 2011

No es la era “de los pueblos” que imaginábamos al referirnos al Sistema de las Naciones Unidas. Ni la era de los ciudadanos educados, cultos y participativos, capaces de construir democracias genuinas y eficaces. Ni la era de la creatividad y del conocimiento como base de la economía y del progreso.

No: ahora todo depende del PIB. Sólo los países más ricos se asocian para gobernar al mundo. Al principio, US y Reino Unido convocaron únicamente a los países más ricos: fue el G-6. Luego añadieron a Canadá, G-7. Luego a Rusia, G-8… Luego, dándose cuenta de que la hegemonía de los más selectos había fracasado, ampliaron el número a 20 (veinte tantos…). Y así seguimos ahora, intentando capear el temporal. Pero el naufragio, si no añaden rápidamente a la gente y se construyen democracias a escala local, regional y mundial (unas Naciones Unidas fuertes), será inevitable.

La única solución es la democracia. Del laberinto del PIB sólo puede salirse hacia arriba, guiados por unos principios universales que asuma y respete la humanidad entera. No se puede seguir invirtiendo miles de millones diarios en armas cuando miles de personas mueren –sobre todo en los países de pobre PIB- de hambre todos los días. No se puede seguir favoreciendo irresponsablemente, con codicia infinita, a países que, por muy bien clasificados que estén en el PIB, violan permanentemente, intensamente, los derechos humanos más elementales. No es posible seguir permitiendo en el espacio supranacional la total impunidad de consorcios mafiosos que trafican en drogas, armas, ¡personas! Ni seguir consintiendo que los paraísos fiscales sigan blanqueando el dinero de turbio origen.

El vaticinio está muy claro: creo que mantener una economía basada en la especulación, la deslocalización productiva y la guerra, es el último estertor de un sistema en situación terminal.

Por fortuna, hoy los ciudadanos ya pueden expresarse. Por fortuna, la movilización popular será liderada por la comunidad científica, académica, intelectual y artística, que conoce la realidad y no se dejará embaucar por quienes, cueste lo que cueste, pretenden aplazar el “nuevo comienzo”, en el que serán nuevamente la justicia social y los grandes principios éticos los que orientarán la gobernación mundial.

El PIB puede reflejar la riqueza de los países pero no refleja el bienestar de los pueblos. Y ahora los pueblos, por fin, ya no serán simples espectadores, obedientes, silenciosos. La era del PIB tiene los días contados.