Sobre un olvido y dos sorprendentes intromisiones

martes, 8 de enero de 2013

1. Declaraciones del Rey al cumplir los 75 años: 
No voy a comentar las declaraciones ni las preguntas del entrevistador ni los comentarios de una serie de personajes –mujeres y hombres- coetáneos del Rey. Sólo quiero destacar la ausencia, en todas sus intervenciones, de una sola palabra relativa a la Reina. Es sorprendente y, en un análisis totalmente imparcial, inadecuado e inmerecido. 

2. Intromisión del Ejército en la política: 
Tampoco voy a comentar con detalle las manifestaciones del Ministro de Defensa el 6.1.13… pero lo cierto es que los “separadores” son capaces de superar, en dramatismo, desacierto y destiempo, a los “separatistas”. No es por la fuerza como se resuelven estas cuestiones. Es por la palabra. Es adecuando la “vertebración del Estado” mediante las correspondientes adaptaciones de la Constitución. 

3. Intromisión de la Iglesia en la política venezolana: 
¿Qué hace la Conferencia Episcopal de Venezuela interviniendo en temas estrictamente políticos y declarando, con un sesgo evidente, que no tener en cuenta la fecha del 10 de enero para la toma de posesión del Presidente reelecto “sería moralmente inaceptable”?... Es una intromisión muy grave. Esa no es la Iglesia que los creyentes deseamos.

Noticia muy importante: “Newsweek” deja de publicar en papel impreso

viernes, 4 de enero de 2013


Creo que es muy importante esta decisión del grupo editorial de Newsweek: pasan del papel a la “nube”. Es lógico que una gran parte de las informaciones se difundan, por la actualidad y rapidez que representa la modalidad virtual, a través de soportes informáticos. Pero sigo pensando que algunas noticias, al menos, deberían merecer su impresión y poderse conservar “físicamente” en los anaqueles. 

No desconfío de la capacidad de almacenamiento virtual, ni de la permanencia de la “nube”… pero todavía pienso que la sustitución total del papel impreso debería realizarse con cautela, con especial cuidado para aquellas cuestiones o temas que deben resistir el paso del tiempo como referentes necesarios para orientar los rumbos de las generaciones venideras.

“La política es el arte de lo imposible” (corrigiendo a Aristóteles)

jueves, 3 de enero de 2013

Llevo muchos años diciendo que la solución de los problemas requiere en cada momento el análisis que permita decidir si las soluciones que se vienen aplicando siguen siendo útiles o deben modificarse. Recuerdo cuando un Premio Nobel de Física, al iniciar su conferencia, proyectó una diapositiva en la que se leía tan solo una palabra: “Inercia”. “Éste es nuestro gran enemigo, indicó, ya que nos impide con frecuencia hacer las transformaciones que son imprescindibles para enfrentar los desafíos de cada momento”.
 
También he repetido, por la experiencia adquirida a lo largo de muchos años, que no debemos hacer caso a las “sabias” recomendaciones de “hay que ser realista”, “el pragmatismo es fundamental”. Los “realistas” nunca han sido capaces de modificar la realidad, porque la aceptan.
 
Está claro que hay que inventar el futuro, que hay que buscar permanentemente nuevos caminos, para transformar los “imposibles” de hoy en “posibles” mañana.
 
Los grandes políticos son los que han sido capaces de llevar a efecto, con imaginación y audacia, los cambios radicales que se consideraban “imposibles”.
 
Para mí fue muy importante la declaración del Presidente Kennedy en Washington en el mes de junio de 1963: “Ningún reto se halla más allá de la capacidad creadora de la especie humana”. Y ahora, más recientemente, la sentencia de Amin Maalouf –“Situaciones sin precedentes requieren soluciones sin precedentes”- y la de la Presidenta de Brasil Dilma Rousseff –“Para convertir nuestros sueños en realidad debemos superar las líneas de lo posible”-.
 
Y, por último, pero en primer lugar, la famosa aseveración de Albert Einstein: “En tiempos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.
 
Deben enterarse, pues, todos los expertos, especialmente los economistas, que insisten en aplicar a problemas nuevos soluciones viejas. Hay que atreverse a corregir a Aristóteles y proclamar que “La buena política, es el arte de lo imposible”.