Y silencio...

lunes, 13 de junio de 2016












"Un día cualquiera en aguas del Mediterráneo" (El País, 9 de junio de 2016)













"Los países europeos han dado a África solo el 4% de lo prometido" (El País, 8 de junio de 2016)

Seguimos siendo espectadores impasibles. Cada uno a lo suyo, atolondrados, distraídos. Cuando no es la Liga, es la Eurocopa, el "Brexit"... 

Quisiera ver como prioridad de todos los partidos políticos el cabal cumplimiento de los derechos humanos; quisiera ver y escuchar un gran clamor en las redes sociales; quisiera ver el propósito de aumentar de inmediato las ayudas de cooperación, "recortadas" hasta desaparecer, para asegurar una vida digna en sus lugares de origen; quisiera que figurara en todos los programas de todos los partidos exigir el "desarme para el desarrollo" porque no me canso de repetir que es intolerable que cada día mueran de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, cuando se invierten en gastos militares y armas más de 3.000 millones de dólares (bastaría con un 25% de esta cantidad para asegurar la alimentación, el agua y los servicios de salud); me gustaría ver a las comunidades científica, universitaria, artística, cultural e intelectual en suma, liderando la movilización para que estas fotografías dejaran de conmovernos y avergonzarnos... 

¡Clamor popular! "Nosotros, los pueblos" no podemos seguir tolerando lo intolerable.

Y la "sociedad del bienestar" mirando hacia otro lado

lunes, 30 de mayo de 2016

























La insolidaridad humana siempre pasa factura: moral, política, económica. 

Las manos de los Estados y de los más acaudalados "se cierran opacas", en expresión de José Ángel Valente, cuando nos escribía "desde un naufragio, sobre el tiempo presente, sobre la latitud del dolor, sobre lo que hemos destruido, ante todo en nosotros". 

Leamos a Valente y seamos valientes alzando un gran clamor popular antes de que se nos caiga la cara de "vergüenza".


Gravísimo error: autorizar manifestaciones fascistas y xenófobas

lunes, 23 de mayo de 2016

Cualquier asociación de esta naturaleza, prohibirla. Los promotores deben saber que sí hay algo que es esencialmente incompatible con la democracia, los derechos humanos y la igual dignidad son el nazismo, el fascismo, el racismo y el fanatismo, porque defienden la prevalencia de unos sobre otros. 

La piedra angular de la convivencia es la igual dignidad de todos los seres humanos, sea cual sea su género, edad, etnia, ideología, creencia... los que no aceptan este fundamento conceptual deben ser inmediatamente situados fuera de la legalidad. Con los intolerantes, tolerancia cero. 

La violencia se halla enraizada en el odio, la animadversión, la desconsideración. A los que creen que son superiores no se les debe conceder el menor espacio en un Estado de Justicia. Recordemos lo que sucedió en España en los años 35 y 36 y en Europa en los años 38 y 39. 

Sólo los obcecados y los fanáticos son hoy un riesgo que todos debemos rechazar. Aceptar la inaceptable ha producido demasiadas víctimas para que ahora sigamos siendo benévolos con los que no lo son.

Gravísimo error. Otro error. Y otro... Y silencio. Y la gente de espectadora impasible. Delito de silencio.