¡Ciudadanos del mundo!

lunes, 9 de octubre de 2017

Catalanes, españoles, europeos… ¡ciudadanos del mundo! 

Ahora mismo, estamos enfrascados y ofuscados en dilucidar pertenencias a pequeñas “parcelas”, cuando los retos son globales y sin precedentes y las soluciones deben ser, lógicamente, globales y sin precedentes. En lugar de concentrarnos en innecesarios y osados “inventos” sobre lo más cercano y circundante, abordemos conjuntamente, manos y voces unidas, los peligros que nos amenazan y reaccionemos antes que sea demasiado tarde. 

Deberíamos ser todos plenamente conscientes de que nos hallamos, por primera vez en la historia de la humanidad, en una situación de extrema gravedad y complejidad, enfrentados a desafíos potencialmente irreversibles de tal modo que, si no actuamos a tiempo y con firmeza, podrían alcanzarse puntos de no retorno en la habitabilidad de la Tierra. 

En octubre de 2014, Roberto Savio escribió un artículo aleccionador: “Mientras el planeta marcha hacia la catástrofe, los políticos sólo observan…”. La Carta de la Tierra hace referencia a la responsabilidad de los seres humanos en la conservación del planeta. Y la Constitución de la UNESCO indica que los educados son “¡libres y responsables!”. 

Quiéranlo o no reconocer interesados y cortoplacistas libres actuales, nos hallamos en el antropoceno –influencia humana sobre las condiciones ecológicas- y debemos cumplir nuestros deberes oportunamente se convierte en una exigencia ética irrenunciable. 

Ahora ya no tenemos excusa: ya sabemos lo que acontece y podemos expresarnos libremente gracias a la tecnología digital. Y, sobre todo, la mujer, marginada totalmente hasta hace poco ocupa progresivamente el importantísimo lugar -“piedra angular”- que le corresponde en la toma de decisiones a todos los niveles. 

Miremos a los ojos de nuestros hijos y nuestros nietos y digámosles que –sabiendo a ciencia cierta los perjuicios que les causaríamos de otro modo- no nos distraerán y, ciudadanos del mundo, actuaremos en consecuencia. 

En primer lugar, promoveremos la refundación de un Sistema multilateral democrático a escala mundial, de tal modo que: 

• Se prescinda inmediatamente de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) que estableció el neoliberalismo globalizador y que han conducido a la actual situación de desconcierto conceptual, social y económico en que se halla el mundo. 

• Se elimine la amenaza nuclear y, en toda la medida de lo posible, los riesgos de catástrofes globales, aplicando un nuevo concepto de seguridad (no sólo territorial sino que garantice a todos los seres humanos las cinco prioridades establecidas hace años por las Naciones Unidas: alimentación, agua, servicios de salud, cuidado del medio ambiente y educación) y, llevando a la práctica sin demora el desarme para el desarrollo (es intolerable, no me canso de repetirlo, que se inviertan cada día más de 4000 millones de dólares en armas y gastos militares, al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad). 

• Asegurar una vida digna a todos en sus lugares de origen, mediante una ayuda al desarrollo integral y endógeno, para evitar flujos de emigrantes debido a las pésimas condiciones que la explotación y la carencia progresiva de acción solidaria les imponen. 

• Esfuerzos sinérgicos a escala global para la transición desde una economía basada en la especulación, la deslocalización productiva y la guerra a una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global humano y sostenible, abandonando para siempre el parámetro del PIB, exclusiva referencia al crecimiento económico. 

• Con el estricto cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los Acuerdos de París sobre Cambio Climático podría contrarrestarse la actual degradación de las características ecológicas y favorecerse la sostenibilidad, con nuevos estilos de vida y un nuevo concepto de trabajo.

• Especial cuidado se mantendrá a escala mundial en relación a los brotes xenófobos, racistas y supremacistas, ya que ellos han sido el origen de grandes confrontaciones, con millones de víctimas. Este tema es esencial y debe figurar como una de las prioridades de acción colectiva en la nueva era. 

• Las Naciones Unidas se estructurarían de tal modo que, en breve plazo, la Asamblea General tuviera, junto al 50% de Estados, el 50% de representación de instituciones de la sociedad civil (“Nosotros, los pueblos”). Al actual Consejo de Seguridad, exclusivamente territorial, se añadiría un Consejo de Seguridad Medioambiental y otro de Seguridad Socioeconómica. 

Sólo de esta manera se pondría en práctica la lúcida y entonces prematura expresión con de la primera frase de la Carta: “Nosotros, los pueblos…”. Nosotros, los ciudadanos del mundo tenemos, en nuestras manos, las riendas de nuestro destino común. Es apremiante. Dejemos a un lado anacrónicos y desfasados proyectos y dediquémonos con inteligencia y solidaridad planetaria a hacer posible el bienestar de toda la humanidad en la nueva era. Cada ser humano capaz de crear, nuestra esperanza. Actuar como ciudadanos del mundo comprometidos con las generaciones venideras es nuestro deber supremo.

Urgente: deber de memoria

martes, 26 de septiembre de 2017

Cuando enfrentamos situaciones especialmente complejas que requieren aplicar el buen sentido cuya ausencia condujo en buena medida a ellas; cuando debemos, sin renunciar a lo que es justo y debido, aplazar acciones que pueden aumentar todavía la emoción en detrimento de la razón; cuando nos damos cuenta de que, por desmemoriados, hemos aceptado una y otra vez lo inaceptable y es preciso ahora corregir serena y firmemente las tendencias presentes; cuando, por haber cometido delito de silencio, somos conscientes de que nada es inexorable si se tiene el coraje de corregir a tiempo… puede ayudar leer este poema que escribí en Madrid, el 23 de abril de 1999: 

“Deber de memoria 
de quienes dieron su vida 
por la paz 
que hoy disfruto. 

De quienes fueron 
amordazados 
de la voz que 
ahora elevo. 

De quienes estuvieron 
en prisión 
y torturados 
por la libertad 
que hoy vivo 
y me da vida…” 

Deber de memoria para saber lo que aconteció y para saber, en este instante, actuar con determinación antes de que sea demasiado tarde.

Urgente: Acuerdo sobre la celebración y naturaleza de un referéndum en Catalunya

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Creo que es apremiante llegar, antes del 1º de octubre, a un acuerdo sobre un referéndum en que se consulte sobre una reforma del Título VIII de la Constitución, especialmente, de tal forma que se pueda incrementar sustancialmente el autogobierno y fortalecer, en un sistema federal, las culturas y lenguas respectivas, ser una nación, etc. 

El referéndum actual en el cual se “decide” sobre la “autodeterminación” incumple lo que establece claramente el artículo I/2 de la Declaración y Programa de Acción de Viena, 1993, refrendado por la Asamblea General de las Naciones Unidas 

En efecto, la autodeterminación se refiere a “… los pueblos sometidos a dominación colonial o a otras formas de dominación u ocupación extranjeras”… y, en el párrafo siguiente, se indica que “…nada de lo anterior se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial o la unidad política de estados soberanos e independientes”… 

Creo que esto deberían conocerlo con claridad los votantes para que no decidan en falso. 

Hace años escribí un blog titulado “Derecho a decidir… lo decidible”. Y la secesión no es “decidible”. Sólo hay hoy en el panorama mundial un país, Formosa, que se originó por secesión insular de la China Continental. Y no figura en la relación de países de las Naciones Unidas. 

A Catalunya no se la ha tratado debidamente (Estatut, etc….) y ahora es más corazón que mente, más emoción que razón lo que predomina. Y esto es muy peligroso. Por eso es urgente llegar al acuerdo de un referéndum debidamente pactado y que permita expresar, con conocimiento de causa, la voluntad de la mayoría de los catalanes.