Frente al fanatismo, extremismo y xenofobia, más y mejor democracia

jueves, 4 de agosto de 2011

La amenaza de los ultranacionalistas racistas se cierne sobre Occidente. A mayor riqueza, solidaridad menor. El petróleo y el desarrollo industrial selectivo han producido un cambio espectacular en los países “nórdicos” que eran ejemplo de pluralismo y libertades públicas.


Lo mismo está ocurriendo en los Estados Unidos cuando –“sí, podemos”- una persona de piel morena llega a la Presidencia gracias a una movilización histórica de los demócratas. Pero luego, ni un solo voto republicano –como ya he subrayado- a favor de la ley de asistencia sanitaria que se venía intentando hacer realidad desde 1945 (¡) con el Presidente Harry Truman. Ni un solo gesto solidario, ni una sola concesión fraterna.


Ahora están, liderados por la ultraderecha, más aferrados que nunca a los privilegios que les otorgó el neoliberalismo. No se dan cuenta de que el mundo ha cambiado mucho y que también ellos deben someterse a las nuevas condiciones que, en buena medida, han originado (debilitamiento y abandono del Sistema de las Naciones Unidas; imposición de las leyes del mercado en lugar de valores y derechos humanos; deslocalización productiva desmesurada; utilización de la mano de obra según convenga, para después rechazarla como si se tratara de un producto “desechable”…).


También en España hemos vivido, perplejos, la supeditación a las ambiciones políticas de grandes riesgos para la economía de todos los españoles, por el acoso incesante del “gran dominio”. Ni en esos momentos cruciales –como ahora sucede en Norteamérica- se ablanda el corazón político de quienes, algunos sin darse cuenta, se van doblegando progresivamente y transitan, mirando siempre imperturbablemente hacia otro lado, desde posiciones conservadoras respetables a actitudes éticamente inadmisibles.


En Noruega lo realmente preocupante no es que un fanático terrorista haya asesinado, en su delirio de animadversión y odio, a un grupo de ciudadanos, la mayoría jóvenes, inocentes -que es razón de duelo mundial- sino el sustrato de sentimientos xenófobos y de intolerancia enel que estos dislates se originan.


Países que eran ejemplo de tolerancia se han ido convirtiendo en los últimos años, a través de una deriva aleccionadora sobre la que todos debemos reflexionar, en colectivos donde los aislacionistas -los “auténticos”, se autodenominan en Finlandia- representan, como en Noruega, más del 22% de la población…


El Primer Ministro noruego Jens Stoltenberg ha declarado que “lo que necesitamos ahora es más democracia”. A su vez, el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado que estos terribles acontecimientos hacen necesaria una “afirmación democrática, una respuesta política y solidaria”.


Sí: frente al fanatismo, la xenofobia y el extremismo, la solución radica, como ante tantos otros desafíos, en más y mejor democracia.


Occidente, y en especial la Unión Europea, debe reafirmar ahora sus principios en los propios países que lo integran y, desde ellos, al mundo entero.

7 comentarios

Mar Nofler dijo...

sinceramente creo que sólo mejorará el mundo cuando cambiemos el sistema capitalismo, es decir que se acabe el comercio libre, la globalización, seamos autosuficientes , que podemos a pesar de las mentiras, existe ya la posibilidad, y nos olvidemos de los transportes, los mercados libres y el mundo del consumo.
Volver al trueque, es la única solución aunque parezca una locura, es la única vía posible, comercio local y yo te doy y tú me dás...es la forma de no terminar con los recursos naturales de la tierra y con el hambre que pasan muchos hombres y mujeres. Utrella!!!

4 de agosto de 2011, 10:04
andreas dijo...

no sé si el trueque será la solución pero desde luego ir hacia una economía menos global, sí lo es. No puede ser que tengamos kiwis todo el año, importados desde el culo del mundo. No puede ser que veamos morir a la gente de hambre en África y se tire a espuertas la comida caducada en los supermercados. No puede ser que a la gente la echen de casa por no pagar la hipoteca y despilfarremos miles de millones de euros en aeropuertos y demás infraestructuras inútiles.
No sé cómo va a cambiar esto pero está claro que no será desde las instituciones porque están gobernadas por inútiles y delincuentes.

4 de agosto de 2011, 21:07
cruzadosrotos dijo...

Andreas, poco puedo añadir a tus palabras, de ests cosas estoy hablando en mi blog estos últimos días.
Sr. Mayor Zaragoza, no deje de escribir por favor.

5 de agosto de 2011, 0:10
Juliana Luisa dijo...

Estoy de acuerdo con Andreas. El sistema capitalista necesita ser modificado, necesita una regulación. Debemops ser más autosuficientes (como indica Mar), no podemos aceptar un sistema que está conduciendo a tantas personas a la muerte. En los años setenta Somalia, por ejemplo, era autosuficiente alimentaria, pero llegaron el FMI, el Banco Mundial, la OMC, la desregulación de los mercados, las grandes multinacionales ..., todos acompañados por los países ricos y... ahora mueren de hambre. Estamos ante una auténtica bomba social, un persona no puede vivir arrodillada toda la vida, para recuperar la dignidad será capaz de jugarse la vida. Todos los expertos indican o que arreglamos la situación pronto o nuestros hijos vivirán un infierno.

5 de agosto de 2011, 14:00
Lorenzo Garrido dijo...

Estoy de acuerdo con todos los comentarios, o arreglamos la situación YA o nuestros hijos vivirán un infierno. Y muchos de nosotros, que somos jóvenes, también.

5 de agosto de 2011, 16:19

DE ACUERDO AL CIEN POR CIEN CON LO QUE DICES.LOS CAMBIOS,Y MÁS SI SON RADICALES,DAN MIEDO Y PRODUCEN RESERVAS,PERO NO RECUERDO HABER VISTO NUNCA QUE UN GRAN AVANCE EN LA CIVILIZACIÓN SE PRODUJERA SIN CAMBIOS RADICALES.
BUENO ES QUE NOS TOMEMOS DE UNA VEZ ESTO DE LA DEMOCRACIA EN SERIO.YA ESTA BIEN DE DOS PASOS ADELANTE Y UNO ATRÁS.
ALGO SE MUEVE.... Y CONTINUAREMOS INSISTIENDO.

5 de agosto de 2011, 20:38

Tenía muchos prejuicios en relación al Sr. Mayor Zaragoza y me estoy dando cuenta que eran esos prejuicios los que me estaban impidiendo conocerle; creo que me queda ya pocos de esos prejuicios.

8 de agosto de 2011, 13:00