¿Qué nos mantiene irresponsablemente silenciosos?

jueves, 8 de febrero de 2018


¿Dónde están las voces que tanto se anunciaban? ¿Las voces de los marginados, de los olvidados, de los jóvenes cuyo futuro se ensombrece todavía más por un puñado de monedas, de las comunidades académica, científica, artística… que debían estar al frente de la gran movilización popular que  hoy es imperativa y apremiante? Sólo las mujeres, por fortuna, parecen haber comprendido que ahora, ante procesos potencialmente irreversibles, ha llegado el momento de “Nosotros, los pueblos”, como tan lúcida como prematuramente enunció la Carta de las Naciones Unidas…

Ellas serán, como pronosticó Nelson Mandela, la “piedra angular” de la nueva era. Pero para que estos nuevos tiempos sean realidad es preciso actuar sin demora. Frente a los retos globales que amenazan a la humanidad en su conjunto –nuclear, extrema pobreza, cambio climático- no podemos aplazar nuestra reacción… porque mañana puede ser tarde.

No me canso de repetir que es inadmisible éticamente que cada día se inviertan en armas y gastos militares más 4.000 millones de dólares al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad. Y sin embargo, ¡qué vergüenza!, no sólo no han disminuido las inversiones en defensa sino que, a requerimiento del Presidente Trump, se han aumentado… Y en España el gobierno se ha apresurado a anunciar, sin que se haya producido acto seguido una gran protesta, que se incrementarán en el ¡80%!

En cambio, se han ralentizado las propuestas para llevar a cabo los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y los Acuerdos sobre Cambio Climático que permitirían la gran transición desde una economía de especulación, deslocalización productiva y guerra, a una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global, humano y sostenible.

Y silencio.

El insólito Presidente Trump ha anunciado a bombo y platillo que no pondrá en práctica las medidas que permitirían evitar un mayor deterioro de la  habitabilidad de la Tierra, tan sabiamente promovidas y suscritas por su antecesor.

Y silencio.

En el ciberespacio, donde debían ser millones los “whatsapp”  y “twitters” que advirtieran al Presidente republicano de los Estados Unidos que si sigue afectando gravemente el porvenir de la humanidad dejaremos de adquirir productos norteamericanos…

Y silencio.

Trump margina todavía más a las Naciones Unidas y refuerza los dislates de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) inventados por el neoliberalismo de Reagan y Thatcher…

Y silencio.

Cuando más urgente es un nuevo concepto de seguridad, y de trabajo, y de estilo de vida… Cuando es  indispensable inventar un futuro distinto y recordar cada día que el por-venir está (aún, quizá ya por poco tiempo) por hacer… miramos hacia otro lado, los gobernantes se presentan amilanados y sumisos, los medios de comunicación, casi todos la voz de su amo, se ocupan en distraer al personal…

Y silencio.

He aquí lo que escribí en Berlín el 22 de octubre de 2011. Hoy es mucho más, muchísimo más, oportuno:

“Fingí que no sabía… y ahora voy con mi conciencia a cuestas, insomne noche y día.

Es un deber
ineludible
contemplar
el mundo entero.
Ya no hay excusas.
Ya no podemos
aducir
que no sabíamos.

Apresúrate
porque nunca
sabemos
si podremos dar
el siguiente paso.
El misterio
insondable
de la existencia
no admite
dilaciones.
Cada instante
cuenta.
No desperdicies
ni un instante.
Espera, sí,
pero no aguardes”.

No aguardemos ni un instante más: elevemos nuestra voz para que grandes clamores populares nos permitan mirar a los ojos de las generaciones futuras y decirles: “Hemos cumplido”.

Publicado en Público, 8 de febrero de 2018

1 comentario

Querido Federico; en febrero de 2011 quise participar en el Ágora Talentia de Pamplona, I Ágora Internacional sobre el Talento en la era del conocimiento, la primera edición de un evento sin precedentes a nivel mundial.
Siendo, entonces y ahora, parada de larga duración, no me era posible pagar por participar, aunque estaba convencida que parecía diseñado para personas como yo. Ni corta ni perezosa, me propuse que me admitieran aunque sólo fuera como oyente. No se me ocurrió mejor cosa, aún no siendo escritora, que componer el himno del evento. Dice así;

AGORA TALENTIA 2011
(Si buscas una mano que te ayude, la encontrarás al final de tu brazo. Miguel de Cervantes.)
HIMNO

El principio de oportunidad
Es lo que nos trae Ágora aquí,
Es nuestra responsabilidad,
Ayudar con nuestra creatividad.

Si te sientes inseguro,
Estas en el camino correcto,
Pues en cada momento tendrás,
Emoción, alegría y misterio.
La realidad es interpretación,
Vista con talento, re-evolución. (bis)
Abracemos con gusto la incertidumbre,
Suelo fértil de la creatividad,
de la libertad;
Lo desconocido es campo de toda posibilidad.

El pasado es historia,
El futuro un misterio,
Y si vivir es un asunto urgente,
Gran regalo este presente.
La realidad es interpretación,
Vista con talento, re-evolución. (bis)

Como verá, no tiene calidad literaria, pero sí expresa mi volundad, inasequible al desaliento, de trabajar por un mundo mejor.

Le cuento todo esto porque siempre he sentido que es responsabilidad de cada uno aportar su talento para el beneficio común. Y necesito ser escuchada, no silenciada.
He desarrollado un proyecto que me gustaría contarle en persona. Se llama El Juego de la Prosperidad. Con él, puedo demostrar que la prosperidad NO es cuestión de dinero.

"Pero para que estos nuevos tiempos sean realidad es preciso actuar sin demora. Frente a los retos globales que amenazan a la humanidad en su conjunto –nuclear, extrema pobreza, cambio climático- no podemos aplazar nuestra reacción… porque mañana puede ser tarde."

Sé que mi proyecto le va a encantar, y considero también que es preciso actuar sin demora. Ojalá podamos quedar cuanto antes, porque estoy convencida de que uniendo fuerzas, otro mundo es posible.

En espera de su respuesta, le saluda atenta mente

Eva Gurutzarri.

26 de febrero de 2018, 13:37