Delito de silencio

martes, 25 de enero de 2011

Ola a ola.

El mar lo sabe todo.

Pero olvida.

Mario Benedetti

En Salobreña, al atardecer, escribí en agosto de 1994 frente al mar:

Delito

de silencio.

Tenemos que convertirnos

en la voz

de la gente

silenciada.

En la voz

que denuncia,

que proclama

que el hombre

no está en venta,

que no forma parte

del mercado.

En la voz

que llegue fuerte y alto

a todos los rincones

de la tierra.

Que nadie

que sepa hablar

sigua callado.

Que todos los que puedan

se unan

a este grito.

Silencio de los silenciados, de los amordazados. Silencio de la ignorancia. Terrible silencio. Pero más terrible, hasta ser delito, el silencio culpable de los silenciosos. De los que pudiendo hablar, callan. De los que sabiendo y debiendo hablar, no lo hacen.

Demos la voz. A nuestra propia conciencia, en primer término. Pero, inmediatamente, tenemos el deber de ser la voz de los sin voz. Les debemos la voz: "La voz a ti debida", como en la égloga de Garcilaso, como en el libro de Salinas. La voz debida, sobre todo, a los que llegan a un paso de nosotros, a las generaciones venideras.

Sin cesar. Sin cejar. Sin distraernos ni cansarnos. Sin dejarnos conducir por la (s) pantalla (s), espectadores pasivos. Es un deber hablar. No hacerlo es, puede ser, grave insolidaridad, transgresión moral, delito. "Cuando el hombre cansado / ... para, / traiciona al mundo, porque ceja / en el deber supremo, que es seguir" /.

Volver a intentarlo. Volver sin detenerse, sin pausa, porque -sigue escribiendo Salinas- "Nos llenará la vida / ese puro volar sin hora quieta"...

Voz vigía. Voz que alerte y corrija. Voz que oriente. "La voz debe anteceder al hecho, / prevenirlo. / Después, no sirve para nada. / Es sólo aire estremecido" (verso sobre Camboya, 8 de abril de 1979).

La anticipación, la gran victoria. El siglo XXI ha de ser el siglo del pueblo, de la palabra, de la gente. No más la fuerza, la imposición de los pocos sobre los muchos. No más la espada ni la mano alzada. Manos tendidas, manos unidas. Y la voz. A contraviento. Valientemente. Como Quevedo: "No he de callar por más que con el dedo... / silencio avise o amenace miedo".

La voz debida, compartida. Voz que libera a medida que se pronuncia. Voz que puede ser asidero, cura. En 1995, escribí en París: ... "La voz / a veces / no fue voz / por miedo. / La voz / que pudo ser remedio / y no fue nada".

José Ángel Valente, en su poema "Sobre el tiempo presente", nos advierte:

"Escribo desde un naufragio.

Escribo sobre el tiempo presente.

Escribo... sobre lo que hemos destruido

sobre todo en nosotros.

Escribo desde la noche,

desde la infinita progresión de la sombra,

... desde el clamor del hombre y del trasmundo,

desde el genocidio,

desde los niños infinitamente muertos...

pero escribo también desde la vida...

desde su grito poderoso".

Como Garcilaso "que tanto callar ya no podía", alcemos nuestra voz. Voz debida, voz de vida. Delito de silencio. "... Y que se oiga la voz de todos, / solemnemente y clara". Es el mensaje de Miquel Martí i Pol. ¡De todos!. Clamor popular, para que un día no vuelvan hacia atrás su mirada nuestros descendientes y piensen: "Podían y no se atrevieron. Esperábamos su voz, y no llegó".

El mar puede guardar silencio.

Nosotros, no.

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*En el libro "Latidos del tiempo", de Ricardo Calero y Gervasio Sánchez. Publicado por los Ayuntamientos de Sevilla y Zaragoza en 2004.

5 comentarios

¡¡Bravo Maestro!!
Saludos!!

26 de enero de 2011, 20:58
Anónimo dijo...

Hola Don Federico,
muy bonito...
Aprovecho esta entrada para sugerirle que cree una cuenta en Facebook, quizás así su voz pueda hablar un poco más alto...
Un cordial saludo,
Sandra

28 de enero de 2011, 11:15

Añado a Walt Whitman, traducido libremente ("Oloroso herbazal de mi pecho", de Hojas de Hierba)

"[...]

Yo - diré sin más lo que debe ser dicho,
Yo - sonido seré sólo mío y de mis camaradas, nunca más proferiré llamada que no sea la suya,
Yo - la alzaré a inmortal reverberar aquí y allá por los Estados,

[...]"

Cordiales saludos,

28 de enero de 2011, 15:30
vivian mariana dijo...

Desde Argentina aprovecho para saludarlo y felicitarlo por el blog, muy bien dicho y a mi sentir, gracias...Vivian.

28 de enero de 2011, 18:11
LUNA dijo...

Federico, permíteme, creo que mis canas y el hecho de encontrarnos en este mundo virtual, me lo permiten.
Te he encontrado de casualidad, através de un blog amigo, y, me alegro mucho...

Efectivamente yo suelo decir que podemos "pecar" o ser
cómplices, muchisimas veces por omisión.
Es más fácil mirar para el otro lado...
No comprometerse, no implicarse.
Pero es un boomerang, demasiado peligroso. Al final todos vamos en el mismo barco, sino a bsbor. a estribor, otras veces en la bodega, otras en el camorote VIP, pero no nos olvidemos si se hunde el barco, moriremos todos.

Un abrazo, amgio.

29 de enero de 2011, 20:09