Las ensangrentadas rutas del narcotráfico

martes, 21 de febrero de 2012

Mientras siga siendo un fabuloso negocio, no habrá solución por la fuerza. Porque pueden acallar muchas voces, porque pueden matar sin contemplaciones, porque pueden comprar muchas armas y voluntades, porque pueden ocultar y lavar su negro dinero en paraísos fiscales…

El precio de las drogas no tiene el menor efecto disuasorio. El que cae en la trampa inmensa de la adicción, consigue los fondos que necesita como sea: desgarros familiares, amistades, robos… Su apremiante deseo no se soluciona con las armas sino con un adecuado enfoque sanitario. Es un problema de salud pública, no de seguridad. Los Estados Unidos están empeñados en restringir la oferta sin restringir la demanda.

Como en el caso del alcohol y del tabaco, es un tema de honda repercusión patológica, y deben realizarse amplias campañas para educar a los potenciales consumidores y alertar debidamente a la sociedad, para que sepan antes de iniciarse a lo que se exponen, y tratarlos luego –al igual que se hace con los afectados por el tabaco o el licor- en las instalaciones hospitalarias correspondientes. Hay que apelar a la responsabilidad de toda la sociedad porque es un drama que, progresivamente, afecta a todos.

Veamos lo que sucede en Afganistán, de donde procede el 90% de la heroína; en Colombia… y en los países de la “gran avenida de América Latina”, como los de Centro América y México… y llegaremos a la conclusión de que sólo reduciendo el precio drásticamente se conseguiría desmontar el inmenso y cruento andamiaje actual.

Aquí, de nuevo, la existencia de unas Naciones Unidas fuertes y dotadas de la autoridad hoy imprescindible sería fundamental para hacer frente a este terrible reto.

Uno otra vez mi voz a la de quienes, como Carlos Fuentes -¿cuántos asesinatos se han sufrido ya en México en la guerra contra el narco?- aconsejan sabiamente y con conocimiento de causa sobre el tema. Pero los “capos” se resisten porque saben, como Al Capone, que con la reducción del precio se les acabaría rápidamente su siniestra empresa.

5 comentarios

Alberto Zaragoza dijo...

Realmente es lamentable observar el mundo y ver que muchísimos adolescentes intoxican su mente con las drogas, a la vez que muchos adolescentes necesitan de antipsicóticos, psicotrópicos, neurolépticos y psicofármacos para combatir la esquizofrenia. Fármacos que muchos no quieren tomar, desde luego, pero son el alivio que necesitan contra esta misteriosa enfermedad que aparece entre los adolescentes. Unos intoxican su mente con caras drogas que no necesitan y los otros precisan caros fármacos para aliviar una enfermedad mental crónica grave que aparece en la adolescencia y seguro que no desearon.
Probablemente desde la educación y desde la palabra y con la fuerza de la palabra algún dia se pueda prevenir este escándalo social, pues no podemos pensar con medicinas preventivas o vacunas en estos casos, más bien con palabras preventivas. De la misma forma que no se debería pensar en guerras preventivas para la paz, pues es algo que viene repitiéndose desde siempre.

22 de febrero de 2012, 19:43

MUY OPORTUNO Y NECESARIO ARTÍCULO SOBRE LA TRAGEDIA DE LA DROGADICCIÓN.
LA MARAÑA DE INTERESES ES TAN TREMENDA QUE CADA VEZ VEO MÁS DIFICIL DESHACERLA.PERO SI FUÉSEMOS CAPACES DE DAR ESE PASO,LO MEJOR SERÍA HACERLO DE FORMA TOTALMENTE RADICAL.DESPENALIZACIÓN TOTAL.SERÁ CURIOSO VER CUANTAS TORRES CAEN EN UN TIEMPO RÉCORD Y,POR UNA VEZ,NO SENTIRÉ NI PENA NI PIEDAD

22 de febrero de 2012, 20:12
Juliana Luisa dijo...

Totalmente de acuerdo en la despenalización. Pero no estoy de acuerdo en que Naciones Unidas se encargue de todo.

Un saludo

23 de febrero de 2012, 20:49
j.a.matji dijo...

en la revista Monitor se publico hace mucho,mucho tiempo,tanto que la revista ya no existe,un articulo del farmaceutico santanderno Jose Garcia Amo titulado "la drogadiccion como enfermedad social "
Me impresiono y al leer "Las ensangrentadas...."lo he recordado

6 de marzo de 2012, 19:28