Incorregibles: mayor privatización, menos Estado...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Pero cuando, por exceso de codicia y falta de regulación, llegan momentos de zozobra -como en noviembre de 2008- es el Estado el que, con fondos públicos, debe correr a socorrerles... para que, luego, ya "revividos" acosen a los empobrecidos "rescatadores", reduciendo la política a los designios del mercado.

El "mercado" -los catalanes sabemos algo de ésto- no existe. Existen los mercaderes, buenos, regulares y malos. A los buenos hay que ayudarles, a los regulares hay que facilitarles que mejores y a los malos, cuando concurren maniobras indevidas y transgresiones, hay que juzgarlos severamente. Admiro a los empresarios y he repetido, como científico, que es preciso "aprender a emprender", ya que el conocimiento debe ser aplicado para el progreso y el bienestar.

Pero considero, al mismo tiempo, que los servicios públicos deben tener siempre el 51% como mínimo asegurado por el Estado (agua, sanidad, educación...).

Han hecho pasar progresivamente los buenos negocios a manos privadas (lo que significa, en muchos casos, a multinacionales), mientras que los malos negocios no apetecidos por el "mercado" siguen perteneciendo al Estado hasta que, eventualmente, se convierten en buenos negocios (como ha sucedido, por ejemplo, con RENFE).

Lo mismo ocurre con los servicios sanitarios y educativos, que sólo deberían ser lucrativos de forma muy limitada y bien regulada. De hecho, en su mayor parte, por fortuna, la seguridad social y la atención médica son gratuitas (aunque sería bueno que los beneficiarios supieran lo que representan las prestaciones que reciben). Y lo mismo sucede con la educación, pilar esencial del mundo distinto que anhelamos (también sería bueno que los padres y, más tarde en la Educación Superior los estudiantes, conocieran el importe de los servicios educativos).


En resumen: los ciudadanos deben ser conscientes de la realidad que viven, deben comparar libremente y tener su propio criterio, para así ser capaces de juzgar de forma apropiada, incluso en medio de la algarabía que los circunda y distrae... y los cantos de sirena.

Cantos que, en poco tiempo, como ha sucedido en el Reino Unido se traduce en matrículas muchos más costosas, por ejemplo. Los "globalizadores" deberían reconocer sus errores y ante una actitud ciudadana muy severa con ellos, por las múltiples crisis a las que nos han conducido, rectificar.

Pero no lo hacen. No lo harán. Son incorregibles.

2 comentarios

Minosabe dijo...

Don Federico, ya hace decenios hubo una cruzada por la liberalización total del comercio mundial y la libre circulación de bienes y servicios (curiosamente, no de personas). En el marco de los acuerdos del GATT, de la noche a la mañana, en términos de historia, se ha pasado del arancel a la desregulación total.
Sabiendo que por lo que voy a decir hay economistas que hasta te excomulgan, no encuentro ninguna razón por la que un "pequeño" arancel aduanero no pueda ayudar a sufragar los servicios básicos de un estado; más cuando estas importaciones provocan mayor indefensión en nuestros trabajadores.
Los privatizadores y los liberalizadores son los mismos; hay que reconocerles, sin embargo, que la mundialización ha elevado el nivel de vida de unos 1000 millones de habitantes en los países en vías de desarrollo, eso sí, en detrimento de los que viven en los ya desarrollados.
Pero, como en todo, es necesario un momento de balance, de tuning, para evitar que se caiga en la injusticia de que unos pocos plutócratas defensores de la liberalización y privatización extremas sean los únicos beneficiarios del empequeñecimiento del planeta.

17 de noviembre de 2010, 21:06

Habrá alguna vez un retorno de péndulo, y se nacionalizarán -de nuevo con costo para el contribuyente, eso sí- las privatizaciones incomprensibles, por lo estratégicas.

Mientras tanto, tendremos que seguir viviendo la absurdez pseudoliberal de confiar estas cuestiones al mercado ... salvo cuando se acerca al olor de la confitura alguna otra empresa que no interesa al poder establecido, pretendiendo comprar o controlar la privatizada, en cuyo caso los políticos olvidan por arte de birlibirloque las 'leyes del mercado' y se ponen a maniobrar para seguir controlando (acuérdense, por ejemplo, de cuando E.ON quiso comprar Endesa, que tampoco hace tanto). Ante lo cual la pregunta es de cajón - si una industria es tan estratégica como para no poder renunciar a su control, ¿entonces por qué diantre la hemos privatizado?

Negocio, negocio, asqueroso negocio - juegos por el poder sustraídos al verdadero control público.

Cordialmente,

21 de noviembre de 2010, 1:50