ALIANZA CONTRA LA POBREZA 18 de septiembre de 2010

viernes, 17 de septiembre de 2010

El tiempo de la resignación y del silencio ha concluido.

No podemos tolerar ni un día más la vergüenza colectiva que representa que cada día mueran de hambre y desamparo más de 60.000 personas, al tiempo que se invierten 4.000 millones de dólares en armas.

No podemos tolerar que no hubiera fondos para los Objetivos del Milenio y que, súbitamente, se "rescataran" con cientos de miles de millones a las mismas instituciones financieras que, con su codicia e irresponsabilidad, habían conducido al mundo a una gravísima y múltiple crisis (económica, democrática, política, medioambiental, ética).

Los "globalizadores" han sustituido la cooperación por la explotación, las ayudas por préstamos, la justicia social y demás valores por el mercado. Y las Naciones Unidas de todos los pueblos por grupos plutocráticos (G-7, G-8, G-20).

En el año 2008 se aseguró que se actuaría resueltamente contra los paraísos fiscales y la falta de regulación. No ha sido así: siguen desaforados gastos en armas, siguen los paraísos fiscales, sigue la insolidaridad de los más prósperos.

Y la economía de especulación y guerra sigue. Los países más poderosos, armados hasta los dientes, no disponen sin embargo de los recursos personales, técnicos y financieros para reducir el impacto de las catástrofes naturales o provocadas. Tienen ojivas nucleares pero no saben cómo hacer frente a las consecuencias de un terremoto, incendio o inundación.

Y sigue consolidándose la deslocalización productiva hacia el Este, sin tener en cuenta las condiciones laborales ni la observancia de los DDHH.

Y sigue la gobernación del mundo en manos de unos cuantos países, con las Naciones Unidas marginadas. Y con la Organización Mundial del Comercio fuera de su ámbito.

Y siguen sin modificarse las fuentes energéticas contaminantes. Y no se hace frente al cambio climático.

Los "rescatadores", empobrecidos, tienen ahora que ajustar sus presupuestos y reducir sus inversiones en bienestar social.

Los mismos que propiciaron las burbujas de las TIC e inmobiliaria, aparejadas a grandes flujos de inmigración irregular, critican ahora a quienes tienen que hacer frente a las consecuencias de desgobierno neoliberal a escala mundial y local.

Son los mismos que comentan con grandes titulares que ha decrecido el número de habitantes de la tierra que padecen hambre, como si ellos hubieran hecho algo para esta mejoría relativa, que se debe casi exclusivamente a los esfuerzos y conocimientos de los propios países, como en el caso de la India.

Son los mismos que tergiversan evaluaciones financieras e impiden el paso de una economía de mercado a una economía de desarrollo global sostenible.

Y a utilizar sin más demoras fuentes de financiación alternativas, como las tasas sobre las transacciones financieras.

Por primera vez en la historia conocemos la verdad profundamente. Por primera vez en la historia podemos hacer llegar, con una progresiva representación femenina, nuestra voz alta y firme a través de los medios de comunicación, de Internet, de los SMS.

Miles de millones de seres humanos hermanos nuestros nos llevan a no olvidar, a actuar todos los días a partir de ahora.


Esta Alianza contra la Pobreza, en favor de la dignidad humana, cuenta ya con muchas asociaciones y ONGs pero debe ampliarse ahora de forma exponencial. ¡Pasemos en muy poco tiempo de súbditos a ciudadanos plenos!. ¡Hagamos que esta Alianza se extienda rápidamente en todo el ciberespacio, de tal modo que no sólo tengan que oírnos, sino que escucharnos!.

Ahora es posible un nuevo comienzo. Es posible que "los pueblos", en pie de paz, dirijan su destino, que en esto consiste la democracia genuina.

5 comentarios

Mario dijo...

Suscribo en su totalidad el articulo....La verdad es dolorosa por cuanto revela no ya la pequeñez humana sino la mezquindad de los gobernantes demasiado apegados a la rentabilidad electoral de sus decisiones.

20 de septiembre de 2010, 15:50
Aneyki dijo...

Todos sabemos que el mundo está lleno de injusticias, pero verlas aquí descritas con esa crudeza y frialdad nos hace revolvernos y querer actuar. Cada vez más son las voces que se levantan.

21 de septiembre de 2010, 8:08
Anónimo dijo...

Si seguimos diciendo que la culpa de que haya pobres es que hay ricos hacemos muy poco por resolver la pobreza, aunque nos salen discursos muy bonitos. Donde hay que centrar el problema es en las causas propias de esos países para que estén en esa situación: regímenes dictatoriales, culturas ancladas en la superstición, corrupción en lo público y en lo privado, falta de estructura familiar, ausencia de una ética sólida ...
Europa no era muy diferente hace 200 años, gracias a la revolución liberal eso cambio y estamos algo mejor, creo yo, que en el siglo XVIII.
Lo adecuado sería trasladar el fenómeno liberal a esos países, de nada vale la lamentación ni la transferencia de rentas, salvo para aliviar la conciencia de quienes se preocupan más de su salvación espiritual que de la superación del hambre en el mundo.

21 de septiembre de 2010, 11:23

A mi modo de ver la pobreza no es una bacteria, ni un virus, ni nada de eso. Lo creo más bien una combinación de empobrecimiento histórico (casi siempre de origen colonial, aunque se están agravando cada vez más los provocados por causas ambientales) y de perpetuación de relaciones de opresión (neocoloniales, hoy en día no a través de los estados sino por medio de las relaciones económicas, multinacionales, etc.).

Los "regímenes dictatoriales, corrupción en lo público y en lo privado" que denuncia justamente el comentarista anónimo suelen ser comodísimos para estas relaciones neocoloniales, que sin duda prefieren tener tratos con un tirano corrupto y con su camarilla que no con una sociedad civil organizada. De hecho, en muchas ocasiones los poderes económicos del "Primer (¿?) Mundo" han intervenido activamente para instaurar o reforzar esas tiranías, como demuestran exhaustivamente las hemerotecas.

Creo que es mucho más sencillo ver la pobreza como ausencia (relativa) de riqueza, de la misma manera que el frío, para un físico, no tiene entidad - es simplemente ausencia (relativa) de calor.

Lo que parece claro es que tenemos un problema mayúsculo de distribución de la riqueza, tanto en el planeta, como dentro de muchas sociedades.

Por supuesto que no basta con trasferir renta. Llevamos haciéndolo decenios (cierto que con tasas ridículas) y la situación no ha cambiado. No podía ser de otra manera, ya que no ha habido prácticamente ninguna intervención estructural sobre el sistema de relaciones entre países.

Tampoco basta con liberalizar el comercio. Las medidas que suelen citar los profetas de la liberalización han puesto patas arriba muchas sociedades tradicionales (por ejemplo, la política de la UE ha supuesto un terremoto destructivo para la producción aviaria de África Occidental). Como siempre, los beneficiados son sólo las grandes industrias y grupos de distribución de Occidente.

Hace falta repensar 'de pe a pa' la política de ayuda. El primer paso y más importante es darse cuenta de que la ayuda no es una graciosa concesión unidireccional, de nosotros para ellos. La ayuda es vital para nosotros mismos, si queremos seguir habitando en un planeta con futuro.

Cordialmente,

21 de septiembre de 2010, 15:16
anralqui_53@hotmail.com dijo...

Utopia del Siglo 21
¡Podria ser posible!

Ver enlace:


http://anralqui.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=85&action=edit

21 de julio de 2011, 18:34